M. E. LIMA Y CORRESPONSALES
Un hilo celeste imaginario unió las caravanas de festejos desde el Sur al Norte del país. Todo el territorio uruguayo celebró ayer el pasaje de la Selección de fútbol a semifinales de la Copa del Mundo en Sudáfrica.
Calle Uruguay de Salto, por donde pasean cuando vuelven a sus pagos los delanteros de la Celeste Edinson Cavani y Luis Suárez, fue colmada de gente ni bien terminó el partido.
A pie, en bicicleta, en moto y autos los salteños se movilizaron envueltos en banderas uruguayas, entre la pirotecnia y ensordecedoras bocinas. La zona Sur y Norte de la ciudad quedó cortada en dos por varias cuadras y el tránsito vehicular fue interrumpido por los eufóricos festejos, que desbordaron las previsiones de la Policía y del cuerpo inspectivo de la Intendencia de Salto.
En Paysandú, la ciudad de Nicolás Lodeiro, el dramático final del partido pareció recargar las ganas de festejar y, en una manifestación pocas veces vista, la ciudad comenzó a vestirse de celeste y blanco. Una inmensa caravana recorrió las principales arterias de la capital. La plaza Artigas se transformó en el punto principal de concentración.
Colonia también vivió un día diferente. "Nunca visto, asombroso", decían los jóvenes, que desde las 11 se agolparon frente a los comercios que pintaron caras de celeste.
En el Caif "Haciendo Caminos" de Colonia engalanaron el patio con el poster de la Selección. Sonia Hernández, la directora del centro, dijo que "es emocionante ver a los chiquilines". En diferentes comercios se escuchó por altoparlantes la canción Uruguayos campeones.
A las 15.30 nadie andaba en las calles de la ciudad. Pero con el triunfo todo el mundo salió a festejar. El tránsito fue cortado y una gran copa de FIFA apareció casi por arte de magia. Los colonienses celebraron hasta la madrugada.
Freddy "Zurdo" Bessio salió con los tambores y casi un centenar de lonjas se sumaron a él. "Estoy feliz, orgulloso, emocionado, impresionante es esto", señaló el cantante, que es ya un coloniense más.
Una de las caravanas más grandes en la historia de Tacuarembó se vivió anoche, luego de que Sebastián Abreu concretara el gol de la victoria.
"El pueblo está más contento, nos saludamos todos y se ve a mucha gente con banderas uruguayas", dijo Sonia, mientras circulaba por el centro de la ciudad de Tacuarembó.
En Florida ya a las 11 de la mañana, más de 500 personas lucían la bandera o los colores de Uruguay en su mejilla. Dos estaciones de servicio, los alumnos y profesores del taller artístico del Espacio Adolescente del liceo Nº 3 se encargaron de la tarea, que terminó con miles de floridenses pintados.
Juan Cruz de sólo un año se resistía a que lo pintaran. "Al final se la tuve que pintar yo", contó Eduardo Batista su padre.
Al grito de "¡Uruguay nomá!" miles de maragatos salieron a festejar anoche. Pero ya desde poco después del mediodía había clima de fiesta en San José.
Como ha venido sucediendo desde el 11 de junio -cuando empezó el campeonato del mundo- el Club Social San José, en el centro, fue el lugar en el que cientos de personas vibraron con el encuentro.
Alberto, de 32 años, ha visto todos los partidos en la misma silla de ese club, como cábala. "Es el partido más importante que he seguido en mi vida de los celestes", dijo tres minutos antes de empezar el encuentro.
A unos metros de Alberto, Juan Carlos de 62 años lucía la misma euforia de los más jóvenes, apuró un cortado y reflexionó: "Es evidente que el fútbol no es todo, pero este Mundial y esta actuación que nadie esperaba de la Selección ha provocado un sentimiento de nacionalidad en la gente, que ojalá se conservara para otras actividades de la vida del país", opinó. (Producción: L.Pérez, S.Kanovich, P. Clavijo, J.Esteves, A. Trucido y J.L. Álvarez).
Celebraron hasta los turistas
MARCELO GALLARDO
Los festejos en el departamento de Maldonado transformaron la gélida temperatura del invierno en una jornada casi de calor.
Una multitud apareció no se sabe de donde para poblar las poco transitadas calles invernales de la capital fernandina, Punta del Este y de otros puntos del departamento. Los turistas argentinos que se encuentran en la zona se sumaron a los festejos.
Los visitantes hicieron tocar la bocina de sus vehículos y agitaron las banderas de ambos países.
TEMPRANO. Los festejos, en realidad, empezaron cuando el delantero de la selección uruguaya Diego Forlán hizo el gol del empate al seleccionado de Ghana.
No pocos apelaron a los cohetes que sobraron de fin de año y Navidad para el festejo. En realidad, la pirotecnia lanzada fue el primer anuncio de lo que se vendría. Luego que Sebastián "El Loco" Abreu la picó por encima del golero ghanés, convirtiendo el gol del triunfo, la reacción fue instantánea. La gente salió a las calles en camiones, ómnibus, autos, camionetas, bicicletas y motos.
Otros tantos se instalaron a festejar en las esquinas de las avenidas y calles más transitadas de Maldonado y Punta del Este.
Soriano lo vio en pantalla gigante
SORIANO | HUMBERTO RAMÍREZ
Desde horas muy tempranas de la mañana de ayer, Mercedes vivía una fiesta total como si el partido de Uruguay - Ghana se disputara en la capital de Soriano. La gente agotó todo lo que era celeste para lucir en el momento del partido.
A la hora del encuentro futbolístico no había nadie en la calle. En el club Atlético Praga la Intendencia de Soriano instaló una pantalla gigante de cuatro por tres metros. Allí se concentraron entre 800 y 1.000 personas, que lucieron globos celestes que la comuna distribuyó. También los tambores y cornetas se hicieron sentir.
Cuando Uruguay recuperaba la pelota era una exclamación de júbilo y aplausos. Y los gritos retumbaron en cada penal. Para Mercedes fue algo nunca vivido, inmediatamente de terminado los penales la gente saltaba y se abrazaba con quien tenía a su lado y se escuchaba solamente: "¡Uruguay, Uruguay!". Después, en forma improvisada la gente salió a la calle, dando rienda suelta a su alegría. En autos, motos, bicicletas, haciendo flamear la bandera de Uruguay, recorrieron los distintos barrios de la capital de Soriano.
Frontera entre la euforia y la tristeza
RIVERA | F. FERNÁNDEZ CARRANZA
"Sí esto es una pesadilla, quiero despertar cuánto antes", dijo un veterano hincha de Brasil parado frente a una vidriera de un comercio uruguayo. El aficionado reconoció a El País que nunca imaginó que su selección quedaría afuera de la copa, mucho menos creía que Uruguay podía dar el batacazo.
Los pobladores de Rivera - Livramento usan con orgullo el rótulo de "la frontera más hermana del mundo"; pero ese símbolo de hermandad desaparece el día en que juegan ambos seleccionados. Por eso, la Policía previó todo para evitar posibles problemas entre uruguayos y brasileños que pudieran arruinar ese espíritu.
Al mediodía, después de la derrota de Brasil, se decidió cortar el flujo vehicular que circulaba por la avenida Sarandí, la principal de la ciudad, hacia el Norte.
Después, a la hora del festejo uruguayo, la caravana de uruguayos se vio obligada a girar a la izquierda una cuadra antes del cruce. La idea fue evitar provocaciones innecesarias en una jornada mundialista que en esta frontera entre Uruguay y Brasil transcurrió como nunca marcada por el dolor, la sorpresa y el festejo.