LAHORE | Dos dinamiteros suicidas atacaron ayer un popular santuario musulmán en la ciudad paquistaní de Lahore, dejando al menos 40 muertos, informó un funcionario. Jusro Pervez, el principal funcionario del gobierno local en Lahore, dijo que más de 175 personas resultaron heridas en los ataques en el santuario de Data Dharbar.
La policía investiga todavía el origen de un tercer estallido que siguió a la inmolación de los dos dinamiteros. Ningún grupo se atribuyó los atentados.
En el lugar se encuentra la tumba de un famoso santo sufí, y el santuario es visitado por cientos de miles de personas cada año. Los suicidas atacaron cuando miles de personas visitaban Data Darabar. Los extremistas islámicos consideran herejes a los sufíes.
El primer suicida detonó su carga en un gran salón subterráneo en el que duermen los visitantes y se lavan antes de las oraciones, añadió Pervez. Minutos después, un segundo atacante detonó su carga en un gran patio cuando los feligreses intentaban huir del primer ataque con bomba.
Lahore es la segunda ciudad de Pakistán y capital de la provincia más próspera, Punyab. Es un centro clave político, militar y cultural y blanco de algunos de los ataques islamistas más cruentos.
El 28 de mayo varios asaltantes y atacantes suicidas arrojaron granadas de mano y dispararon contra dos mezquitas en la ciudad oriental, atestadas de feligreses de la minoría ahmadi. Por lo menos 93 personas murieron y decenas resultaron heridas.
El gobierno ha sido criticado por no reprimir a los islamistas en Punyab, muchos de los cuales forman parte de grupos ahora proscritos creados con respaldo gubernamental a fines de la década de 1980 y 1990 para combatir con los soviéticos en Afganistán y presionar a la India.
Muchos de esos grupos han forjado lazos con el Talibán paquistaní, que ha reclutado voluntarios para realizar ataques en zonas de Pakistán alejadas de la región del noroeste fronteriza con Afganistán. AP