SEBASTIÁN AUYANET
El consumo de alcohol entre liceales está estable desde 2007 pero sí creció el abuso en la ingesta: uno de cada tres jóvenes tomó en un sólo día más de dos litros de cerveza, tres cuartos litros de vino o cuatro medidas de bebidas destiladas.
"El alcohol sigue siendo la droga más consumida y la más problemática en la enseñanza media", afirmó el sociólogo Héctor Suárez en la presentación de las cifras, anteponiendo una de las principales conclusiones de la cuarta Encuesta nacional sobre consumo de drogas en estudiantes de Enseñanza Media que se actualiza cada dos años y se realiza en coordinación con Argentina, Bolivia, Perú, Chile y Ecuador y con apoyo del Observatorio Interamericano de Drogas.
Más de la mitad (52,7%) de los estudiantes consume habitualmente alcohol. La cifra se eleva a un 72% a partir de los 17 años. De estos consumidores habituales, 66,2% ha tenido uno o más episodios de abuso del alcohol en los últimos 15 días anteriores a ser consultados (en la anterior encuesta lo admitía el 52,9%). Eso quiere decir que de cada tres jóvenes, uno se emborrachó o estuvo cerca de embriagarse al menos una vez en un período de dos semanas
"De cada dos estudiantes, uno consume alcohol habitualmente, pero además se toma cada vez más", señaló Suárez, quien dijo que no hay diferencias de consumo según nivel socioeconómico.
El prosecretario de Presidencia, Diego Cánepa, señaló que el consumo de alcohol "deberá estar en la agenda del gobierno de aquí en adelante. No quedan dudas de que en este sector de los adolescentes el consumo abusivo de alcohol es el principal problema", aseguró.
Dos que bajan. Suárez afirmó que una conclusión que aporta el estudio es el importante crecimiento en la percepción del riesgo que tienen los jóvenes acerca de sus peligros. Un crecimiento que, opinó, se vio apoyado por la gran campaña en contra del consumo de tabaco. "En la medida que continuemos, este tipo de consumo va a continuar bajando. Y retrasar el consumo de drogas legales retrasa el acceso a las ilegales", aseguró.
El consumo de tabaco registran un importante descenso. Mientras que en 2005 lo utilizaban el 24,8%, ahora se registra un 18,4% de estudiantes que fuman. Entre ellos, la prevalencia del consumo es mayor en las mujeres (21,1%) que en los hombres (15,5%), una tendencia que se da en muchas otras partes del mundo, afirmó el experto. También puntualizó que en el interior se consume "algo menos" de tabaco que en Montevideo, aunque los patrones de consumo son muy similares.
En cuanto a la marihuana, las cifras de jóvenes que experimentaron con esta droga bajaron del 19,7% registrado en 2007 al 16,2%. Sobre este punto, Suárez comentó que una de las variables que explican el descenso, luego de que la marihuana haya legitimado su consumo en el período anterior, se debe a la propia visualización de los jóvenes de los efectos que tiene en sus pares que consumen.
De todos modos la marihuana es, de todas las drogas ilegales, la que en la percepción de los jóvenes es la menos riesgosa. Son los hombres los que más experimentan y consumen y además, todos los usuarios asocian más peligro al tabaco que a esta droga.
Una proporción que preocupa a las autoridades es que uno de cada cuatro consumidores de tabaco también fu-ma marihuana.
En cuanto a otras sustancias co-mo la pasta base (1,3%) y la cocaína (3,9%), los niveles son "marginales". "Se trata de sustancias que no están dentro del modo de vida de lo que es la población escolarizada, que implica aproximadamente un 65% de la población juvenil, explicó el sociólogo.
"El contacto con estas drogas se da sólo a nivel experimental", afirmó. Por otro lado, la pasta base es la droga que estos jóvenes consideran más riesgosa en su consumo ocasional y frecuente. En el interior, este tipo de drogas se consume aun menos, precisó.
Nuevo método. La encuesta, que se realiza en simultáneo con los otros países intervinientes, repitió la metodología de trabajo en liceos públicos, colegios privados y escuelas técnicas ubicadas en ciudades mayores de 10.000 habitantes. No obstante, este año incluyó un segundo formulario, destinado a entender las razones del consumo y, fundamentalmente, las razones del no consumo.
La encuesta se realizó en 119 centros educativos De la consulta tomaron parte unos 4.305 jóvenes. Los indicadores de tiempo utilizados para la consulta fueron la prevalencia de vida (si ha consumido alguna vez), el consumo más reciente (los últimos 12 meses) y consumo habitual (los últimos 30 días).
Acerca del descenso de algunos consumos, el secretario de la Junta Nacional de Drogas, Milton Romani, señaló: "Si tenemos una mejor situación es porque al país le va mejor, hay políticas sociales que están interfiriendo, hay trabajos de intervención del Codicen con la Junta Nacional de Drogas. Aún nos están quedando los sectores más vulnerables. No es casualidad que de esto participe el Mides, el Ministerio del Interior o el Ministerio de Turismo y Deporte".
Romani destacó también el compromiso social como factor clave para el combate. "Este desafío se da en el territorio. No se logra ni con el prohibicionismo autoritario, ni con la demagogia liberalizadora. Es educación para la libertad, para generar controles comunitarios para ayudarnos en el territorio".
Padres son clave para la prevención
Además de medir la evolución, magnitud y patrones de consumo de las diferentes drogas, la encuesta indaga en diferentes factores de protección y riesgo, como los aspectos sociodemográficos, el rendimiento escolar, los grupos de pares, las expectativas, el manejo del tiempo libre y el involucramiento de los padres.
En este último ítem, el sociólogo Héctor Suárez ofreció datos que comprueban cómo un alto involucramiento de los padres a nivel de atención, conocimiento e instancias familiares compartidas tiene incidencia directa en los niveles de consumo. En el caso del tabaco, las cifras caen de 28,9% a 14,7%. En alcohol bajan desde los 65,1% al 46,6%, en marihuana de 13,5% al 4,4% y en cocaína de 3,1% al 0,3%. También bajan los guarismos de abuso de alcohol (como mínimo dos litros de cerveza, 3/4 litros de vino o cuatro medidas de bebidas destiladas) van del 48% al 28,1%.
Los indicadores para la construcción de este índice fueron el conocimiento de los lugares a los que el joven va los fines de semana o al salir de clase, el control de su desempeño escolar, el conocer sus grupos de pares y actividades recreativas, el control del consumo en TV o internet, el control de llegadas nocturnas y la integración familiar.
Las cifras
52,7% de los estudiantes toma alcohol habitualmente, desde los 17 años llega al 72%.
66,2% de los jóvenes que toman bebidas al- cohólicas, llega al consumo abusivo.
Las cifras en cada consumo
Alcohol: El rival más complicado
Es la droga que genera más consumo y más problemática, según señala la encuesta. De cada dos estudiantes, uno consume alcohol habitualmente. Se consume con regularidad en todos los sectores socioeconómicos y cuyas cifras de consumidores no aumentaron, aunque sí lo hicieron los niveles de consumo. 1 de cada 3 estudiantes de enseñanza media uruguayos se emborrachó una o más veces en los últimos 15 días.
Tabaco: Importante descenso
Un 18,4% de los estudiantes son consumidores habituales de tabaco, lo que marca una continuidad en el descenso de su consumo. En 2005 marcaba un 24,8%. Las mujeres siguen fumando más que los hombres (21,1% contra 15,5%). Además, el sociólogo Héctor Suárez destacó que a medida que el consumo vaya disminuyendo, también lo hará el consumo de las drogas ilegales, ya que a ellas se accede primero por vía de las legales.
Marihuana: Bajó más de un 3%
Si bien 1 de cada 4 consumidores de tabaco consumen habitualmente marihuana, los niveles descendieron del 19,7% registrado en 2007 a un 16,2% actual. Dentro de las drogas ilegales, la marihuana es a la que los jóvenes asocian menor riesgo; la mitad de los estudiantes piensa que el consumo ocasional no tiene riesgos o conlleva riesgos leves. Además, los consumidores de sustancias ilegales tienen una menor percepción del riesgo del consumo ocasional de marihuana que del consumo de tabaco.
Cocaína: Caída significativa
El 3,9% de los estudiantes consumieron alguna vez esta droga. Se registra entonces un descenso de 1,2%. Es una de las drogas que se mantienen a niveles de consumo marginales. El estudio también señala que en un escenario de alto involucramiento de los padres, el consumo habitual de este tipo de droga puede bajar desde los 3,1% hasta el 0,3%.
Pasta Base: no supera el 3%
La encuesta señala que la experimentación con pasta base y otras drogas ilegales no supera el 3% de los estudiantes, siendo los inhalantes los que registran un consumo experimental mayor (2,6%) así como un uso actual (1,4%). Los estudiantes que han consumido pasta base alguna vez en su vida se mantienen en la misma tasa del año 2007 (1,3%), confirmando así el uso marginal de este tipo de droga en la enseñanza media. Es además la droga que es considerada más riesgosa en su consumo ocasional y frecuente.