Las profecías pesimistas se cumplieron. El estreno norteamericano de "Encuentro explosivo", la nueva película de Tom Cruise, no ha sido todo lo exitoso que se esperaba, confirmaría que el magnetismo taquillero del actor se está deteriorando.
Hace unos días se había señalado en estas mismas páginas que la empresa 20th. Century Fox calculaba que el éxito o el fracaso comercial del film se jugaba en sus primeros tres días, los que transcurrieron el pasado fin de semana (más precisamente de viernes a domingo).
Se trataba, de alguna manera, de un estreno "sandwich", entre el megaéxito de la semana anterior (Toy Story 3) y la esperada tercera entrega de la saga Crepúsculo (Eclipse), que sale el viernes que viene. Si el film no lograba imponerse sobre el primero, y en todo caso sobreviviría decentemente al estreno del segundo, tenía posibilidades. Las cifras del fin de semana han sido, empero, decepcionantes.
Los admiradores de Cruise pueden echarle la culpa a "los periodistas malvados", como sugería hace poco, al parecer desde España, un usuario de la edición digital, y es cierto que los tabloides se han solazado con tropiezos de la vida personal del actor, papelones públicos (los saltos en el sofá en el programa de Oprah), y hasta con su obsesión con la Cienciología. Pero en definitiva, todo eso es irrelevante. Lo que importan son los números en la taquilla, y es allí donde Tom empieza a tener problemas.
Simplemente, a sus últimas películas no les ha ido tan bien en taquilla como a las anteriores. Desde 2006 (con los medianos resultados de Misión imposible III) no le está yendo realmente bien en taquilla, y las cosas empeoraron en el 2007 con Leones por corderos, alegato liberal dirigido por Robert Redford, con Cruise, Redford y Meryl Streep en el elenco, que apenas recaudó quince millones de dólares en los Estados Unidos. La política exterior norteamericana en Medio Oriente es veneno en taquilla.
Las cifras de Encuentro explosivo no son tan catastróficas pero distan de las que solían convocar los mejores tiempos de Cruise. La película, una comedia de espionaje coprotagonizada por Cameron Diaz, recaudó apenas veinte millones de dólares (el pico más bajo para una película con Tom Cruise como protagonista desde 1992), y quedó tercera en la taquilla, bastante lejos de Toy Story 3 y la nueva película de Adam Sandler, Grown ups. Y no es probable que las cosas mejoren el fin de semana próximo, cuando millares de adolescentes invadan los multiplex para sufrir con los nuevos avatares del vampiro Edward Cullen, la hermosa Bella y el enamorado hombre lobo que completa el triángulo de Eclipse.
Sin embargo, Cruise no se arredra. El próximo tres de julio cumple cuarenta y ocho años, y está tomando medidas para reactivar una carrera en relativo descenso. Una de sus estrategias será, al parecer, recurrir a la comedia, para lo cual se asoció con uno de los más exitosos practicantes del género, Ben Stiller (dicho sea de paso, una de las cosas más divertidas que Cruise ha hecho últimamente fue su `cameo` como el enloquecido productor Les Grossman, sospechosamente inspirado en Jerry Bruckheymer, en Una guerra de película, la ingeniosa sátira de Stiller sobre Hollywood y el cine bélico.
Cruise y Stiller harán juntos una película sobre los famosos hermanos Hardy (The Hardy Men), actualización de una serie de los años treinta protagonizada por Mickey Rooney (The Hardy boys). El título del film, que será dirigida por Shawn Levy, anticipa que estos nuevos hermanos Hardy se habrán vuelto adultos, en lugar de ser los adolescentes originales. Y el actor anunció por su parte que hará otra película, por ahora sin título, en la que retomará al personaje de Grossman.
Y no es lo único en lo que estará. Por un lado tomará un seguro jugándose a una cuarta entrega de Misión imposible, esta vez dirigida por Brad Bird (el maestro de la animación de Up y Los increíbles, de la empresa Pixar), con libreto de J.J. Abrams, el responsable de Lost y que también dirigiera la anterior entrega de la saga de los agentes secretos.
Cruise maneja también una posible trilogía de ciencia ficción escrita por Ronald D. Moore, el creador de la popular serie televisiva Galáctica, astronave de combate. También tiene proyectado filmar The monster of Florence, basada en una novela de no ficción sobre un asesino en serie, y actuará en Flying tiger heroes, una película de acción dirigida John Woo, con quien ya trabajara en la segunda Misión imposible.
Y hay otras cosas en la carpeta del actor, entre ellas una adaptación de El círculo Matarese de Robert Ludlum (más espías). Va a estar muy ocupado.
(BASADO EN AGENCIAS)