La quema de combustibles en Montevideo genera el 63% de la emisión de gases de efecto invernadero del área metropolitana. El sector de mayor incidencia contaminante es el Transporte (con el 30%), seguido por el residencial (con el 27%).
Para mitigar el problema es necesario reducir las emisiones a la atmósfera de dióxido de carbono (CO2), que provienen fundamentalmente del sector energético y automotor, por la combustión de fuel oil, gasoil y otros derivados del petróleo.
A nivel mundial, Uruguay es un emisor "insignificante", aunque eso no lo exime de responsabilidades.
Y dentro del país, como es normal, la contaminación proviene esencialmente del área metropolitana, donde se concentra más de la mitad de la población y el principal parque automotor.
Según un informe difundido ayer por la Intendencia de Montevideo, la capital, junto con Canelones y San José, emiten 6.000 kilotoneladas anuales de CO2.
Se trata de un contaminante gaseoso liberado a la atmósfera que agrava el llamado "efecto invernadero", reconocido como la causa principal del cambio climático. Es decir, la elevación de la temperatura de la atmósfera próxima a la corteza terrestre, popularmente conocida como "calentamiento global".
En Montevideo, las diferentes fuentes y sumideros de gases de efecto invernadero agrupan cuatro grandes sectores: Energía, Procesos Industriales, Agricultura y Residuos.
En lo que tiene que ver con la energía, se destacan la quema de combustibles, el transporte, la actividad industrial, el consumo residencial y el comercial.
Ocurre en todas las grandes ciudades, por lo que la Intendencia de Montevideo viene impulsando recambios de flotas en el transporte colectivo de pasajeros con unidades más "amigables" con el ambiente.
A nivel nacional, hace ya tres años que se aprobó la Ley de Agrocombustibles, que determina la incorporación de un 5% de etanol en las naftas y de un 2% de biodiesel en el gasoil, porcentaje que se debería elevar a 5 a partir del 2012. Estas iniciativas marcan el comienzo del reemplazo de los combustibles fósiles, en particular en el sector de transporte. Pero en el terreno de los hechos, muy poco se ha avanzado.
Dentro del sector Energía se emiten aproximadamente 3.800 kilotoneladas de CO2 en Montevideo, lo que representa el 85% de las emisiones totales del departamento.
El subsector de mayor peso es el Transporte, con 30% de las emisiones por consumo de combustible, seguido por el residencial, con el 27%. La actividad comercial y de servicios representa el 18% de las emisiones dentro del sector Energía.
Industrias. En Montevideo las industrias que contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero son las que utilizan carbonato sódico y carburo de calcio, que en sus procesos liberan CO2. Sin embargo, la contaminación de este sector es insignificante: el 0,04% del total departamental.
En lo que tiene que ver con la agricultura, se consideran las emisiones de metano a partir de la fermentación del ganado y su estiércol. Pero apenas llegan al 0.09% del total en el departamento.
RESIDUOS. En lo que tiene que ver con la gestión de los residuos, la contaminación alcanza al 16% de las emisiones totales: esto representa 600 kilotoneladas de C02. En este sector se encuentran los residuos sólidos urbanos e industriales, y las aguas residuales domésticas e industriales.
La Intendencia de Montevideo tiene un viejo proyecto para construir una planta para la captura de metano en el vertedero de Felipe Cardoso, donde se arroja el 85% de los residuos del área metropolitana.
Según algunos cálculos, esto permitiría recaudar unos US$ 2.000.000 por concepto de bonos verdes de la comunidad mundial.
Los "bonos verdes", o "bonos de carbono", son una iniciativa del Banco Mundial destinada a generar fondos adicionales para programas que apoyan las actividades de baja emisión de CO2 a la atmósfera.
En un esquema de mercado, empresas de países industrializados pagan a otras -en general ubicadas en naciones menos desarrolladas- por su reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero, por lo cual se expiden certificados.
Según un informe de ONU sobre cambio climático, en la zona costera están proyectados los mayores impactos por el calentamiento global, debido al aumento del nivel medio del mar y a la alta presión de las actividades humanas sobre los recursos naturales de la zona.
En el sector costero, que genera el 70% del PIB del país, conviven el turismo, la pesca, el transporte marítimo, la forestación, industrias y urbanizaciones muy diversas, con áreas naturales como playas, barrancas y humedales, con alto valor en biodiversidad y funcionalidad ecosistémica.