Hay unas 200 ferias de alimentos en Montevideo, algunas de ellas desde hace más de medio siglo en el mismo lugar, con el impacto que ello implica para los vecinos. El ombudsman Fernando Rodríguez sugiere hacer una rotación de estas ferias "cada dos o tres años", para dar "un respiro" a los barrios que las albergan.
De todos modos, su propuesta no abarca a las ferias "especiales" como Tristán Narvaja o Villa Biarritz.
"Las ferias aportan elementos interesantes de calidad, precio y cercanía, pero tienen que tener una regulación para que no se establezcan tanta cantidad de años en el mismo lugar. El planteo es que cada dos o tres años todas roten automáticamente y que se sepa de antemano adónde van, para preservar los derechos de los vecinos. Para que, quizás, el vecino la vuelva a tener seis años después", explicó Rodríguez a El País.
En 2008, el ombudsman hizo una recomendación a la Intendencia de Montevideo -dirigida a los Departamentos de Desarrollo Económico y de Descentralización-, en la que establecía la necesidad de definir e implementar una política pública de regulación de las ferias vecinales alimentarias y sus periferias.
Del mismo modo, la Defensoría del Vecino propuso mejorar la coordinación entre todos los organismos y actores responsables de la regulación.
La recomendación enviada por el Defensor del Vecino fue aceptada por el Departamento de Desarrollo Económico de la Intendencia, al punto que se definió un grupo de trabajo para avanzar en el plan sugerido.
A partir de este diálogo iniciado, es que el lunes 28 se realizará en el Palacio Municipal el seminario-taller "Aportes al diseño de un plan de gestión para la mejora de las ferias alimentarias vecinales de Montevideo".