VIVIANA RUGGIERO
Nicolás Falcón no puede prender la luz ni mirar por la ventana de su casa. Tampoco sacar un vaso del armario. Es que la vivienda no está construida de manera accesible para una persona con discapacidad. Para él CO.V.IMP II es la llave a la independencia.
CO.V.IMP II es la segunda cooperativa de viviendas adaptadas para discapacitados que se instalará en Montevideo. Comenzarán a construirla en agosto y estará lista para albergar a 22 familias en 2012.
Estará emplazada en un terreno de 5.014 metros cuadrados, ubicado sobre la calle Zum Felde, detrás del Parque Rivera. Estará formada por 22 casas en planta baja, de las cuales diez serán de dos dormitorios y doce de tres. Cada una tendrá su jardín; además habrá espacios verdes comunes y un salón multiuso.
La estructura es similar a CO.V.IMP I., primera cooperativa que se instaló en la capital del país en 2008.
"Nuestro proyecto empezó en 1999 cuando formamos la cooperativa. Fuimos a Fucvam y les pedimos un terreno que estuviera en una zona con la infraestructura necesaria para que puedan circular sillas de ruedas y personas con discapacidad. Tenía que ser en un barrio con buena locomoción y cerca de centros comerciales, ya que el desplazamiento de las personas que viviríamos allí es reducido," comentó a El País Natalia Moreira, presidente de CO.V.IMP II.
Como todas las viviendas de ayuda mutua, serán construidas por el grupo familiar, con el asesoramiento de un equipo técnico. Las financiarán con un préstamo del Ministerio de Vivienda, por intermedio del Banco Hipotecario.
A cambio, los socios deben cumplir con las reglamentaciones internas, por ejemplo asistir a las asambleas, tomar cargos o integrar comisiones, votar en las elecciones y permitir la inspección de la vivienda cuando el consejo directivo lo determine.
Los miembros de la cooperativa, que tienen entre dos y 60 años, están a la espera de que el Ministerio de Vivienda les otorgue, finalmente, el préstamo para empezar la construcción. "Está por salir en estos días así que en breve empezamos a concretar el sueño tan deseado", comentó Jessica Perera, miembro del consejo directivo de CO.V.IMP II.
INTENDENCIA. La concreción de esta cooperativa de viviendas es "un paso más" hacia la transformación de Montevideo en una ciudad "accesible".
El director de la Secretaría de Gestión Social para la Discapacidad de la IMM, Federico Lezama, comentó a El País que a partir de 2011 el transporte metropolitano podrá ser utilizado por personas discapacitadas.
"Según una nueva reglamentación a partir del año próximo el 100% de las unidades que se renueven tienen que tener piso bajo y rampa. También se actualizó la legislación. Ahora es mucho más específica en cuanto a los avances que se necesitan, en materia de accesibilidad, en espacios públicos y privados. Además, estamos planificando hacer una campaña fuerte que provoque que empresas y distintos actores se comprometan a realizar acciones para modificar la ciudad", aseguró Lezama. Y agregó: "Tenemos planes de aquí a diez años porque hay cambios que requieren de mucha inversión, por eso tenemos que ponernos metas a largo plazo. Pero todos los meses tenemos que ir avanzando y logrando que diferentes espacios que no son accesibles lo sean porque eso también es parte de la integración a la sociedad de las personas con discapacidad".
En referencia a CO.V.IMP II, Lezama comentó que la Intendencia trabajó con los vecinos de la Cruz de Carrasco ya que algunos pusieron resistencia a que se instalaran viviendas adaptadas para discapacitados en la zona.
"Fue como una reacción espontánea pero que expresaba un prejuicio. Eso nos alarmó y nos pusimos a trabajar, por ejemplo con el programa Montevideo Integra".
El jerarca aseguró que actualmente están más que superados todos los prejuicios y hasta se han realizado varias actividades de manera conjunta. "CO.V.IMP II logró que en el barrio se construya una calle que los vecinos reclamaban hace dos años. Simplemente una calle terminó siendo muy importante para la unión del barrio; porque todos sintieron que habían logrado algo especial para sí mismos y para la zona", aseguró el director.
"ASPIRAMOS A MÁS". Padres de integrantes de CO.V.IMP II dijeron a El País que "desean" que ésta sea la última cooperativa que se hace para personas con discapacidad. "Queremos que todo sea apto para ellos. Tiene que haber un cambio y más si tenemos en cuenta que 60% de la discapacidad en Uruguay es adquirida producto, por ejemplo, de la vejez. Es decir que tenemos a gran parte de la población por fuera del sistema", dijo Juan Moreira, padre de Natalia Moreira.
Los progenitores reclaman la reglamentación de la ley 18.651 que refiere a la protección integral de personas con discapacidad. "Cuando se reglamente se adaptarán las viviendas, los programas en Primaria y Secundaria, el transporte. Por ejemplo, ahora tenemos un único ómnibus para que ellos puedan viajar. A veces lo estamos esperando pero se rompe y nos tenemos que volver para casa", comentó Beatriz García, mamá de Jessica Perera.
Las cifras
22 Es la cantidad de viviendas que tendrá la cooperativa. Diez tendrán dos dormitorios y las 12 restantes tres cuartos.
60 Son los años que tiene el habitante de más edad que tendrá la cooperativa. El más pequeño es de dos años.
Cómo debe diseñarse la vivienda
El ancho de los pasillos y las puertas debe de tener, por lo menos, 1,10 metros. Para que una silla de ruedas pueda hacer un giro completo se precisa que el espacio tenga un diámetro mínimo de 1,50 metros.
El suelo debe ser liso y antideslizante.
Las llaves de luz, los enchufes y los picaportes deben estar al alcance de una persona en silla de ruedas.
Las puertas y ventanas deben poder abrirse con una sola mano. Las ventanas estar a una distancia de unos 0,80 metros del piso.
El baño tiene que permitir que entre la silla de ruedas y por lo menos pueda girar en el espacio. El lavatorio debe ser bajo y la grifería electrónica.
En la cocina es importante que todos los electrodomésticos tengan una altura adecuada y sean de fácil apertura.
"¿Quién dijo que los domingos nosotros no salimos?"
Nicolás Alcon (23) tiene parálisis cerebral producto de una infección que adquirió en la mutualista donde nació. A pesar de que no puede leer ni escribir, fue a la escuela, al liceo y estudió Comunicación en UTU. Hoy trabaja en Canal 10 y además es miembro del consejo directivo de CO.V.IMP II.
"Esto de ser directivo me hace perder horas del fin de semana porque tenés que ir a todas las reuniones y estar en varios lados. Pero es mi responsabilidad, porque obtuve 12 votos en 16. En realidad once porque me voté", confesó a El País con una sonrisa pícara.
Recuerda que la primera vez que escuchó hablar de la cooperativa estaba internado mirando los Juegos Olímpicos de Beijing. "Fui el último en incorporarme, digamos que soy la frutillita de la torta", aseguró y demostró la soltura que le dio la UTU en comunicación. "Estando en la cooperativa aprendí a valorar, es un proyecto de mucha lucha y a mí me ha dejado mucha riqueza como persona", dijo. "Mi casa en realidad es grande entonces me puedo mover bien pero me tengo que independizar a pedido de mi familia. Y es verdad hay que abrirse camino porque ellos no van a estar toda la vida, por suerte", agregó con tono cómplice y robó la carcajada de sus compañeros de cooperativa. Su madre, Graciela Rodríguez, parada enfrente lo mira con orgullo y le apunta que no se olvide de mencionar "lo de la ley".
Ahora con cara y voz seria, Nicolás agrega: "Esto me permite valorar lo que siempre me dio mi familia y además pelear por reglamentar la ley 18.651 que es para personas con discapacidad. Con esa ley nos podemos independizar y no depender pura y exclusivamente de nuestra familia".
Nicolás enumeró todas las cosas que no puede realizar y que sí podría con algunos cambios. "Tenemos un ómnibus para nosotros pero que funciona de lunes a sábado. ¿Quién les dijo que los domingos nosotros no salimos?", preguntó. Y agregó: "Si quiero salir con más amigos con discapacidad a un boliche al único lugar que puedo ir es a Azabache porque es el único que tiene rampa y el local es amplio para moverme".