El recambio lo realizaron aquellos vecinos que por sus propios medios, y sin pedir ayuda a la intendencia, decidieron enfrentar las consecuencias del espectacular fenómeno atmosférico. Los barraqueros de Rivera y Livramento tuvieron dificultades para atender la inusitada demanda de chapas galvanizadas y clavos.
En tanto, otras viviendas, siguen con los techos cubiertos por nylon, esperando que la intendencia, por intermedio de Bienestar Social, aporte una solución. El granizo destrozó los gomos inferiores (tejido de aluminio) de las antenas parabólicas; chapas de distintos materiales que cubrían patios, y por supuestos, mesas y todo aquel elemento que estaba expuesto a la furia de la naturaleza. Resulta muy difícil cuantificar el monto total de los daños, en virtud de que muchos de los afectados no tienen a quién reclamarle.
Aquellos que tienen sus vehículos asegurados, intentarán que la aseguradora pague los daños, a raíz de ello, hay una impresionante demanda sobre los talleres de chapa y pintura, especialmente sobre aquellos que están registrados ante los organismos del estado y pueden emitir facturas con RUT.
Al tiempo que los chapistas irán dando prioridad a quienes sufrieron daños mayores, o quienes utilizan sus rodados con fines laborales.
Freddy Fernández Carranza - RIVERA