Jean Francois Zygel
El domingo 5 de setiembre, desde las 18 horas hasta medianoche, el Teatro Solís será invadido por artistas de diversos estilos, géneros y disciplinas, en un proyecto que coordina el músico francés Jean-Francois Zygel y que tiene como común denominador la improvisación. El artista, que promueve en París la "Noche de la improvisación", emprendimiento que ahora incluirá a Uruguay en sus proyectos, a través de una ambiciosa actividad cultural que lleva adelante la Embajada de Francia.
Carlos Reyes
- ¿Qué los llevó a elegir Montevideo?
- En primer lugar, por los lazos históricos fuertes que unen a ambos países. En segundo, porque Uruguay simboliza muy bien el encuentro posible entre música popular y clásica. Acá hay dos orquestas importantes, y el tango y el jazz tienen mucha presencia. No queríamos empezar en Alemania ni Inglaterra, ni en un país muy obvio, como Estados Unidos.
- ¿Qué impresión tiene de los músicos uruguayos?
- Tengo la impresión de que los músicos acá están muy embebidos de música popular, transitando por todos los ritmos: tango murga, canbombe. Tienen esa mezcla, y también se ve que han viajado mucho e incorporan instrumentos de diferentes países. En Francia, son más cerrados: los de música popular por su lado, los de jazz con los de jazz, y todo así. Acá son más abiertos, más propensos al diálogo, y eso es bueno para lo que venimos a proponer.
- ¿Qué diferencias nota entre el Teatro Solís y el Teatro de Chatelet, donde realiza tradicionalmente este encuentro?
- No veo muchas. Se parecen, ambas son salas a la italiana. Quizá el Teatro de Chatelet tiene un poco más de capacidad y se hace más ópera, pero son similares. Acá también vamos a ocupar todas las áreas del teatro, no sólo el escenario mayor. Va ha haber improvisación en la Zavala Muniz, en las escaleras, por todas partes. Me interesa aclarar que esto no se trata de llegar con un espectáculo, sino de crearlo: porque vamos a ser ocho artistas franceses y unos 30 uruguayos.
- ¿Cuál es la mayor dificultad a la hora de llevar este proyecto fuera de Francia?
- La mayor es que es muy difícil llegar a conocer a todos los músicos de Uruguay que trabajan sobre improvisación, y también a los distintos actores culturales. En parte porque el proyecto abarca muchas áreas, desde los alumnos de conservatorio, a los músicos de las orquestas del Sodre y Filarmónica. Este es mi segundo viaje: en el anterior tomé contacto con la gente del Solís, y además, voy a venir 15 días antes del evento, para desarrollar más los vínculos.
- ¿Qué piensa que aporta la improvisación a la música?
- Creo que promueve una gran dinamización de la música contemporánea, porque genera un gran vínculo con los distintos géneros, desde el jazz y el rap, hasta la música electrónica y las formas tradicionales. A través de la improvisación, todos los músicos podemos trabajar juntos, puesto que tenemos el ritmo como lengua universal. La noche de la improvisación es al mismo tiempo una forma de enriquecer la música escrita. Además, hay músicos que jamás se encuentran, y esa noche les permite trabajar juntos. Y pienso que en la música del siglo XXI va a pesar mucho la fusión de géneros.
- ¿Y los ejecutantes de música clásica, por ejemplo, no le rehuyen al proyecto?
- A los músicos clásicos les gusta porque en una orquesta tocan siempre las notas que están en la partitura. En la improvisación son al mismo tiempo intérpretes y compositores, son patrones y empleados de la música. Y lo mismo ocurre con las otras formas artísticas que participan: el cine mudo, los malabaristas, actores y bailarines. Todas las artes pueden dialogar a través de la improvisación.
- ¿Qué precisa un músico para ser un buen improvisador"
- La pregunta es difícil. Cuando se improvisa hay que olvidar lo que se sabe, pero primero hay que haberlo aprendido. Es como cuando se habla: no se piensa en las estructuras gramaticales pero se las conoce. El improvisador actúa como en hipnosis, deja correr su oído, pero antes tuvo que trabajar mucho las técnicas instrumentales, la armonía, el repertorio, aunque al improvisar tiene que olvidar que sabe todo eso.
- ¿Hay reglas, o cosas que un músico no puede hacer cuando improvisa?
- La improvisación es la creación en el momento, Bach era un gran improvisador, igual que Mozart, aunque muchas de las composiciones se escribían para que las obras queden. Hoy es distinto: las improvisaciones se pueden grabar. Pero en todo caso, lo escrito no es el único lugar de creación. Hubo un debate similar en la filosofía griega, que creaba mucho a través de la palabra.
- ¿Y en la enseñanza de la música ocurre igual?
- Bueno, cuando llevan a un niño a un conservatorio, ellos tienden a improvisar, a tocar los instrumentos. Pero les hacen aprender solfeo de entrada. Mientras que en la enseñanza de idiomas, parten del habla.
- ¿Cómo llega usted a la música?
- Mis padres no eran músicos, pero yo empecé a estudiar piano a los ocho años. En realidad fue porque había visto una película sobre Mozart, El niño prodigio, en la que todas las princesas y los reyes estaban maravillados con él y lo querían mucho. Y pensé que cuando uno hace música, todo el mundo lo quiere. Y decidí ser músico.
- ¿Y estuvo en lo cierto? ¿Logró que todo el mundo lo quiera?
- Bueno, después vi que las cosas son mucho más complicadas que en aquella película. Pero de todos modos, creo que hay toda una actitud filosófica en el músico que se dedica a improvisar. A veces uno quisiera borrar el día que acaba de terminar, pero es imposible. Tampoco le puede pedir al publico que olvide lo que acaba de escuchar. La improvisación nos enseña que en la vida no está todo escrito, que hay que aprender a aceptar las cosas como vienen, y a modelarlas en diálogo con la realidad. Y la única regla es saber escuchar y crear, tanto cuando se hace en solitario como en grupo.
Perfil
Nombre:
Jean-Francois Zygel
Nació:
Francia, 1961
Profesión:
Pianista y profesor de improvisación en el Conservatorio de París
Bach, Mozart y la biblia
Zygel está considerado como uno de los más grandes pianistas improvisadores de Francia. Su carrera se desarrolla en varias direcciones: como solista, en dúo con el pianista de jazz Antoine Hervé, musicalizando cine mudo, y trabajando para el teatro, la danza, la radio y la televisión. Desde hace años se constituyó a su alrededor un gran grupo de improvisadores, con quienes produce regularmente conciertos de gran despliegue, que incluyen desde trabajos con linterna mágica hasta la participación del público haciendo sonar todos a la vez sus teléfonos celulares. Si bien en su formación están los clásicos (le gusta afirmar que Bach es el Antiguo Testamento y Mozart el Nuevo Testamento), actualmente cada vez escucha más jazz y música popular. En Francia es sumamente conocido su ciclo "La caja de música de Jean Francois Zygel", que cada verano transmite por televisión. Su último disco se llama "Improvisaciones", a secas.