Con unos lentes azules y aporreando su piano, el músico británico se colocó en el ojo del huracán sobre la imagen de Israel ante la comunidad internacional. Su reciente concierto en Israel llegó tras una serie de cancelaciones de artistas como Elvis Costello y los Pixies. John resistió una ola cada vez mayor de llamados de los activistas propalestinos para boicotear al estado judío y le dio a los israelíes una razón para sonreír en medio de la sensación cada vez mayor de su aislamiento. "No me van a impedir que venga aquí, nena", le dijo a la multitud animosa en Tel Aviv, y agregó que creía que la música servía para llevar la paz y unir a las personas. "Eso es lo que hacemos, no somos tan delicados sobre nuestras conciencias, ¿entendido?", agregó.