PEKÍN | El banco central de China afirmó ayer que flexibilizará la tasa cambiaria del yuan, lo que según los analistas indica que Pekín está dispuesto a suprimir el anclaje con el dólar y a permitir la apreciación de su divisa, tan reclamada por sus socios comerciales.
"El Banco Popular de China decidió continuar apoyando la reforma del mecanismo de la tasa de cambio del RMB (renminbi, otro nombre del yuan) y reforzar la flexibilidad de la tasa de cambio del RMB", afirmó la entidad en su página web.
Advirtió, sin embargo, que no existen las bases para "grandes variaciones", dando a entender que los legisladores mantendrán su férreo control sobre el valor del yuan.
Este anuncio llega una semana antes del comienzo del G20 (que agrupa a los principales países ricos y emergentes) en Toronto, en un momento en que aumenta la presión para que Pekín vuelva a un sistema cambiario que posibilite la apreciación de su divisa.
Los socios comerciales de China estiman que el yuan está devaluado, lo que permite a Pekín exportar sus productos a precios más baratos. Las reacciones a la noticia no se hicieron esperar, especialmente desde Estados Unidos.
Esta medida "puede ayudar a salvaguardar la recuperación económica y contribuir a una economía global más equilibrada", afirmó el presidente estadounidense Barack Obama en un comunicado.
China, cuya economía depende de las exportaciones, tiene anclada su divisa en unos 6,8 dólares desde julio de 2008 para ayudar a la industria manufacturera (golpeada por la crisis) y conservar los puestos de trabajo. Actualmente, el yuan puede fluctuar solo un 0,5% hacia arriba o hacia abajo.
Esta política cambiaria es una importante fuente de fricción entre Washington y Pekín.
En 2005, China había flexibilizado su tasa cambiaria y permitido que el yuan se apreciase un 20% respecto al dólar hasta julio de 2008. El director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, dio la bienvenida a la decisión de "volver al régimen de flotación controlada" previo a la crisis.
"Creo que están diciendo que este es básicamente el fin del anclaje y que volverán al sistema de 2005, lo que significará una apreciación gradual del yuan", afirmó un analista en Pekín que pidió el anonimato. Según Wang Qing, economista de Morgan Stanley, esta decisión representa "una vuelta al régimen anterior a la crisis".
En tanto, para la Comisión Europea "China envía una señal de confianza sobre la reactivación" económica. AFP