"Estamos desesperados porque no sabemos cómo parar esto. Nunca hemos visto esta cantidad de suicidios". Así describió ayer al diario argentino La Nación el juez de instrucción Mario Dilascio lo que vive Rosario de la Frontera, una ciudad de 30.000 habitantes que ha padecido las muertes de siete chicos entre agosto de 2009 y la semana pasada, aparentemente por un juego suicida que crece entre los adolescentes.
La situación se agravó en los últimos días cuando por lo menos otros 12 chicos intentaron quitarse la vida. Siete de esos menores estuvieron internados en el hospital local y anoche fueron dados de alta.
Si bien la policía y la Justicia investigan una presunta instigación al suicidio por parte de una secta satánica que envía mensajes de texto a los chicos, o los vínculos entre la sucesión de muertes con un juego de Internet conocido como chocking game, la hipótesis más fuerte indicaría que los suicidios estarían originados por lo que la ciencia forense denomina "imitación criminal".
Algunos de los investigadores policiales y judiciales abonan la presunción de que varios de los chicos fallecidos, que sufrían problemas familiares, decidieron quitarse la vida al enterarse de que otros adolescentes de su misma edad también lo hicieron. Esta conducta de contagio también se conoce como copycat.
El magistrado investiga cuatro casos de posible instigación al suicidio, ocurridos el 7 de abril, y el 5, 9 y 10 del actual. Los otros tres chicos se suicidaron entre septiembre y agosto pasados.
VÍCTIMAS.
La primera víctima de este año fue Fiorella, una chica de 14. El 6 de este mes, una amiga suya se ahorcó con una corbata en la cama marinera que compartía con sus hermanos. Tres días después, un muchacho, de 16 años, de apellido Roldán, se ahorcó con una bufanda en la casa en la que vivía con su abuelo, en el barrio Ramón Abdala. Al día siguiente, Macarena, una chica del barrio 124 Viviendas, se ahorcó con una corbata en el baño de su casa.
Las tres chicas eran muy amigas entre sí y concurrían a la misma escuela. Ninguna de ellas dejó una carta suicida, aunque en el banco del colegio de una de las adolescentes los investigadores encontraron escrito: "Fio, te extrañamos", en clara alusión a la primera víctima mortal.
Se supo que este juego suicida, que se difunde por Internet, consiste en pedir determinados deseos y hacer nudos con una corbata. Si los nudos se desatan al caer el cuerpo, sostenido por una corbata u objeto similar, siempre de color azul, entonces los deseos se cumplirán, caso contrario sobreviene la muerte. Habitualmente, los adolescentes practican estos peligrosos juegos acompañados por otros, pero en todos los casos ocurridos aquí las jóvenes víctimas estaban solas.
Para hoy a la noche los vecinos convocaron a una marcha de silencio. Si bien el gobierno provincial conformó un comité de crisis, los vecinos exigen que las autoridades pongan freno a la sucesión de muertes de adolescentes.
LOS HECHOS:
7 de abril
Fiorella, una adolescente de 14 años, se quitó la vida en su casa situada en el barrio Villa Josefina, donde fue hallada con una bufanda azul ajustada al cuello.
6 de junio
Una chica de 14 años, cuya identidad se desconoce, hija de un carpintero del barrio Belgrano, se suicidó ahorcándose con una corbata azul.
10 de junio
Macarena, una adolescente de 14 años, se suicidó ahorcándose con una corbata en el baño de su casa. Era compañera de colegio de las otras dos chicas.
9 de junio
Un joven de 16 años, de apellido Roldán, se ahorcó en la casa de su abuelo con una bufanda, en el barrio Abdala. Sus padres estaban separados y dejó una carta.
LA NACIÓN-GDA