ENRIQUE ETCHEVARREN
Finalmente el presidente José Mujica reivindicó el uso de la palabra pública para referirse al caso de la discutida contratación de un asesor en Antel. Dijo que es un cargo de confianza y que entonces, basta con la confianza, la nariz y el ojo. Serán argumentos compartibles o no, pero seguro son mejores que el uso del silencio -como el que ha mantenido hasta ahora el directorio de Antel- como si no fuera su obligación informar con claridad sobre una polémica de cierta relevancia pública, o el método del insulto y la crítica utilizado por la senadora Lucía Topolansky en un canal de televisión en la madrugada de ayer, cuestionando a los periodistas de El País y evitando así hablar del fondo del asunto, que es lo que le debería ocupar, en lugar de agraviarse por las llamadas telefónicas que no se realizan y que tampoco ella atiende. Los periodistas de El País no son dueños de la verdad, simplemente la buscan, pero lo que informan queda, blanco y negro, en una página a la vista de todos. Otros eligen la insolencia del silencio, las palabras a medias y la negación de las explicaciones debidas. Mujica, al menos, reivindicó el uso de la palabra pública.