BOGOTÁ | AFP, AP Y EL TIEMPO / GDA
Tras sobrevivir 12 años de cautiverio en poder de las FARC, cuatro uniformados, entre ellos el general más antiguo de la policía y el de más alto rango en manos de la guerrilla, se reencontraron con sus familias entre besos y abrazos.
Familiares con ramos de flores en sus manos recibieron a los cuatro oficiales que ayer pisaron tierra en el aeropuerto militar de Bogotá. Luis Mendieta, Enrique Murillo, Arbey Delgado y William Donato no veían a sus parientes desde 1998. Al pie del avión también estaban el ministro de Defensa Gabriel Silva, el comandante de la policía general Óscar Naranjo, el alto mando militar y algunos civiles con los que compartieron cautiverio.
Donato, Delgado y Murillo aterrizaron con el símbolo de los años que pasaron en la selva, cadenas de 3 metros de largo que todavía no les pudieron sacar. "Han llegado aquí con las cadenas de la tortura, pero con el corazón lleno de libertad", comentó el ministro Silva.
El general Luis Mendieta y el coronel Enrique Murillo son de la policía y Arbey Delgado es sargento del ejército. Fueron hallados el domingo a mediodía en un sector del departamento de Guaviare, en el sur colombiano.
Luego, ayer de madrugada, el ejército localizó al teniente coronel de la policía William Donato, quien al momento del rescate corrió en una dirección diferente a la de sus otros tres compañeros cautivos y se extravió en medio de la espesa selva.
Cuando a las diez y veinte de la mañana la compuerta de la nave se abrió, los uniformados fueron recibidos entre abrazos, besos y gritos de "¡Viva Colombia, viva el ejército!"
Mendieta, de 53 años, y Murillo, de 41, fueron secuestrados en noviembre de 1998 tras un ataque guerrillero a un puesto policial en Mitú, unos 570 kilómetros al sureste de Bogotá.
Delgado (40) y Donato (41) fueron capturados en agosto de ese mismo año en un ataque a un puesto antinarcóticos en Miraflores, 440 kilómetros al suroeste de la capital.
Otros 19 oficiales permanecen en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), además de civiles que fueron capturados por motivos económicos.
Quienes fueron liberados ayer coincidieron en agradecer a las Fuerzas Militares, al presidente Uribe y a los medios de comunicación que los acompañaron durante su cautiverio.
El general Mendieta, enfundado en un uniforme camuflado nuevo ofrecido por el ejército y botas plásticas negras, narró cómo el domingo a mediodía estaba con sus compañeros secuestrados y otros ocho guerrilleros cuando se disponía a "celebrar", aunque no dijo exactamente cómo, su cumpleaños número 53.
De pronto, relató, escucharon disparos y los rehenes se tiraron al piso en el campamento en el que estaban desde hacía ocho días.
"Comienzan los disparos, comienzan las granadas, me tiro al piso...por más de 20 minutos el comando militar sostiene la línea de fuego, eran como 12 ametralladoras, fusilería", contó Mendieta rodeado por su esposa María Teresa Paredes y sus dos hijos, Jenny y José Luis.
"Al no cesar esa cantidad de disparos, los guerrilleros inmediatamente se abren (escapan) y la reacción de nosotros cuatro fue salir corriendo como pudimos".
"Cada uno tomó un rumbo diferente" y poco después en el campamento "penetra la fuerza del ejército y ya logro tener el primer contacto con ellos cuando veo un uniformado con casco", aseguró Mendieta. Delgado y Murillo fueron hallados poco después y Donato recién ayer.
"Afortunadamente, entraron por donde debía ser", contó el cuarto liberado, el coronel William Donato. "Todos teníamos en mente no dejarnos matar si había un rescate; corrí pero di con un guerrillero que me persiguió; tuve que permanecer escondido". Se reunió con sus compañeros recién en la madrugada. Hasta el momento previo al rescate estaba encadenado a Arbey Delgado.
Donato aseguró que estuvo "12 años perdido en la selva... me queda mucho todavía para seguir luchando, para ver a nuestro país en paz".
"Ojalá las FARC logren entender que esa lucha que ellos llevan, puede que para muchos sea apasionante y excitante, pero el país les demostró el famoso 4 de febrero (de 2008 en manifestaciones callejeras contra el secuestro) que es repugnante", declaró. Por su parte, el sargento Delgado felicitó la labor del ejército, que hizo "una operación limpia. La guerrilla salió corriendo, dejaron los fusiles y el equipo".
Bautizado "Operación Camaleón", este es el segundo operativo exitoso durante el gobierno de Uribe.
SOSPECHAS. Pocos días antes de las elecciones presidenciales, los analistas sostienen que la liberación refuerza la imagen del oficialista Juan Manuel Santos y algunos acusaron un posible uso político intencionado de los hechos.
"Se trata de una operación que se había preparado desde hace tiempo y que se tenía reservada para estos días. Puede disminuir la abstención, despertando el entusiasmo de los electores, y se reflejará en la votación por Santos", consideró el analista Rubén Sánchez, de la Universidad del Rosario.
León Valencia, de la organización Nuevo Arcoiris, que estudia el conflicto armado, refirió que operativos como este "son largamente preparados, y no se puede descartar que haya sido pensado para coincidir con el evento electoral".
"Uribe y su coalición de gobierno han sido muy hábiles para golpear a la guerrilla y para usar esos golpes políticamente", opinó.
ANTESALA DE LOS COMICIOS DEL DOMINGO
Los analistas coinciden en que los recientes rescates fortalecen la candidatura del oficialista Juan Manuel Santos a la presidencia.
Considerado el delfín del presidente Álvaro Uribe, Santos es la cara visible de la lucha contra las FARC porque fue ministro de Defensa entre 2006 y 2009.
Este domingo los colombianos están convocados a la segunda ronda de las elecciones presidenciales y optarán entre Juan Manuel Santos y Antanas Mockus, el candidato por el Partido Verde.
En la primera ronda, donde se creía que se libraría una batalla muy reñida entre ambos candidatos, Santos arrasó con 46% y Mockus obtuvo 21,5%.
Las campañas de ambos cerraron el domingo y los sondeos otorgan a Santos un triunfo cercano al 60%. Mockus estaría respaldado por el 28% de los electores.
La aparente claridad del panorama del próximo domingo hace que los expertos vaticinen una abstención más alta que la habitual.
Hay casi 30 millones de habilitados en el país y en la primera ronda votó la mitad.
Los principales factores que juegan a favor de la abstención son la idea de que ya habría un claro ganador (Santos), el pesimismo por parte de los seguidores del eventual perdedor (Mockus), y la coincidencia de los comicios con el Mundial de fútbol de Sudáfrica.
Claudia López, analista y coordinadora del observatorio de la democracia de la Misión de Observación Electoral, indicó que "justo el día de elecciones hay tres partidos taquilleros, lo cual hará que mucha gente prefiera quedarse frente al televisor para ver fútbol que salir a elegir al presidente".