LONDRES / THEODORE | AFP
El presidente estadounidense, Barack Obama, visitó ayer por cuarta vez la zona afectada por el derrame de petróleo en el Golfo de México, cuyas consecuencias en la sociedad comparó con las de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
"De la misma forma en que el 11 de septiembre modificó profundamente nuestra visión de nuestras vulnerabilidades y nuestra política exterior, creo que este desastre va a modificar por muchos años nuestra visión sobre el ambiente y la energía", dijo el presidente estadounidense, Barack Obama, a Politico.com, en una entrevista publicada al inicio de su visita de dos días a la zona siniestrada.
El desastre muestra que ya es tiempo de "realizar la transición" hacia nuevas fuentes de energía, por lo que buscará la aprobación en el Congreso de una nueva ley de energía y clima, afirmó.
"Uno de los mayores desafíos de liderazgo que tendré en adelante será asegurarme de aprender las lecciones correctas de este desastre", enfatizó Obama en Gulfport, una pequeña ciudad costera de Misisipi.
Luego de reunirse ayer con autoridades de Misisipi y Alabama, el presidente norteamericano prometió "hacer todo" para proteger el modo de vida de los residentes de la región afectada y anunció una gran iniciativa de ayuda a la perjudicada industria pesquera.
El compromiso es "hacer todo en nuestro poder para proteger el modo de vida en el Golfo, para que se mantenga para nuestros hijos y nietos, y nuestros bisnietos", aseguró Obama en su visita a los estados sureños perjudicados por la catástrofe ambiental desatada por la explosión y posterior hundimiento de una plataforma petrolera del grupo británico British Petroleum (BP).
Obama, que también se reunió con el almirante Thad Allen, coordinador de las operaciones para detener la fuga y recuperar el crudo vertido al mar, defendió el turismo en la costa del Golfo de México y junto a legisladores locales degustó frutos del mar de la zona. "Todavía hay muchas razones para venir acá (...) Hay muchas playas que no han resultado afectadas (por el petróleo) y no lo serán", aseguró en Gulfport.
En la gira que también lo llevará a Florida, el mandatario dijo que espera alcanzar un acuerdo con la compañía para implementar mañana el fondo especial para pagar las demandas vinculadas a la marea negra. Las autoridades exigieron el domingo a BP depositar varios millones de dólares en una cuenta embargada para pagar indemnizaciones a los afectados por el derrame y dejar que una comisión independiente supervise los trámites.
"Iniciamos conversaciones preliminares sobre cómo reestructurar un mecanismo para que los reclamos justificados que aparecerán no únicamente mañana, ni la semana próxima, sino en los próximos meses, sean atendidos de forma apropiada, con justicia y en tiempo", puntualizó Obama, quien mañana recibirá en la Casa Blanca al presidente del directorio de BP, Carl-Henric Svanberg, y también al director ejecutivo, Tony Hayward.
El grupo petrolero BP cerró con pérdida de 9,3% ayer en la Bolsa de Londres, en un mercado preocupado por el fondo de garantía pedido por EE.UU. y el futuro de los dividendos, pues el gobierno norteamericano presiona también al grupo británico para que no pague sus dividendos del segundo trimestre, el equivalente de 2.500 millones de dólares. El consejo de administración de BP se reunió ayer para abordar el tema, pero una portavoz indicó que no se anunciaría ninguna decisión, aunque mañana le comunicarán la decisión a Obama.
BP sostiene que tiene los medios económicos para pagar las indemnizaciones y los dividendos, que representan una parte considerable de las pensiones británicas.
El grupo estimó por otra parte ayer que los esfuerzos para contener la marea ya le costaron unos 1.600 millones de dólares.
Desde hace ocho semanas, tras la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, el crudo no deja de manar del pozo dañado. La prioridad inmediata sigue siendo tapar la avería, a más de 1,5 km de profundidad, objetivo que no se logrará antes de agosto, cuando se espera estén listos los pozos de derivación que se están perforando, advirtió BP.
Según un funcionario estadounidense, BP prevé para fines de junio aumentar a 50.000 barriles (ocho millones de litros) la cantidad de crudo que recupera por día, mientras que el vertido diario se estima en entre 20.000 y 40.000 barriles (3,2 a 6,3 millones de litros).
La presente visita de Obama a la zona de la tragedia se produce antes de que el mandatario aborde el desastre hoy en un discurso televisado a todo el país desde la Casa Blanca.
Impacto sin precedentes
British Petroleum (BP) dijo ayer en un comunicado que el costo de la respuesta ante el derrame ha aumentado a 1.600 millones de dólares, incluyendo 25 millones destinados a Florida, Alabama y Misisipí. También incluye 60 millones para un proyecto que contempla la construcción de islas de contención frente a la costa de Luisiana. La estimación no contempla los costos posibles que se deriven de las demandas que se han interpuesto contra la empresa. Según las autoridades estadounidenses, la fuga de crudo se sitúa entre 20.000 y 40.000 barriles diarios (entre 3,2 y 6,3 millones de litros), de los que BP recupera al momento unos 15.000 barriles al día. Pero, además, la marea negra producida por la explosión y posterior hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon tendrá consecuencias "sin precedentes" para las compañías petroleras en el Golfo de México, según estimó la agencia calificadora Moody`s en un comunicado difundido ayer. "La masiva marea negra que continúa en el Golfo de México creó una crisis financiera, jurídica, ambiental y de reglamentación sin precedentes para las empresas" petroleras presentes en esta región y también a nivel internacional, estima la nota de Moody`s.