La UE aplazó hasta septiembre la revisión de su Posición Común hacia Cuba para dar tiempo a que el diálogo emprendido entre el gobierno castrista y la Iglesia católica permita nuevos progresos, tras las medidas adoptadas en favor de 13 presos políticos.
"A raíz de este nuevo diálogo entre la Iglesia y Cuba y las medidas que se están tomando", la UE ha decidido darse un "tiempo razonable para juzgar cuáles son los resultados de estos esfuerzos", dijo ayer el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos.
Los 27 tenían previsto efectuar ayer su revisión anual de la Posición Común, que desde 1996 condiciona las relaciones con La Habana a progresos en derechos humanos, pero, a instancias de España se decidió postergar el debate a septiembre, explicó el canciller español.
La Iglesia católica cobró en las últimas semanas un protagonismo sin precedentes en medio siglo de revolución cubana, facilitando mediante el diálogo la liberación de un disidente enfermo, Ariel Sigler, y el traslado de otros 12 a cárceles próximas a sus domicilios.
El aplazamiento de la revisión de la Posición Común, rechazada por La Habana que la considera "obsoleta e injerencia", pretende dar una oportunidad a ese proceso, a la vez que representa un logro para España, principal defensor en el continente de avanzar hacia la normalización de las relaciones con Cuba.
Moratinos aseguró que la "no decisión" tomada ayer en Luxemburgo contribuirá "al éxito" del diálogo con la Iglesia católica, hasta el punto que se mostró "convencido" de que en septiembre la UE "superará la Posición Común para iniciar el establecimiento de un nuevo marco bilateral".
El ministro aseguró haber recibido un "mandato" de sus colegas para proseguir el diálogo con las autoridades cubanas con la meta de crear "una nueva relación", que condicionó a "avances sustanciales" en la situación de los derechos humanos.
Pero su optimismo contrasta con la frialdad de Francia que reiteró "su insistente llamado a las autoridades cubanas para que liberen a todos los presos de opinión y conciencia", según declaró una portavoz de la cancillería. AFP