Javier García
Las rapiñas aumentaron 25% y los copamientos un 16,7 % en los primeros cuatro meses del año con respecto a igual período del 2009.
Durante cinco años el Frente Amplio tuvo un enorme muro delante de sus ojos que no lo dejó ver este problema. No advirtió que este tema no tiene signo ideológico. Están pasando cosas de otros países: desde hace un tiempo ir al Estadio es un peligro, ahora también lo es ir a una pizzería.
No son sólo los informativos, hay que recorrer los barrios y hablar con la gente para conocer la angustia que se está viviendo. Los padres temen hasta en horas de clase por la seguridad en los liceos.
La inseguridad es hoy el tema más importante que tenemos por delante. Desde el gobierno aún no se ha hecho nada, sólo anuncios. Tomar decisiones no es hacer filosofía política, ni ensayar teorías de academia. Deberían dedicarse menos a las audiciones y a las declaraciones y empezar a salir de los despachos oficiales. La angustia y el miedo son reales: la violencia manda en las calles.
El miércoles el parlamento dio media sanción a una ley para atender la emergencia carcelaria. Cuando hace dos años junto con los senadores Larrañaga y Carlos Moreira planteamos al gobierno de aquel entonces la necesidad de que se usaran unidades militares para descongestionar cárceles, desde el FA se nos dijo de todo. Dos años después siguieron el consejo y mandan un proyecto de ley. Enhorabuena, perdimos un tiempo valioso pero se entendió el problema.
Pero a no equivocarse, este tema de las cárceles es solo un capítulo importante sí, pero solo una parte del tema de fondo que es la primera emergencia que habría que haber declarado: la de inseguridad pública.
Hay que hacer respetar los derechos humanos de los presos, pero también hay que hacer respetar los derechos humanos de los uruguayos que estando libres estamos presos en nuestras casas. Y antes todavía los de la inmensa mayoría de los uruguayos que no pueden pagar ni rejas ni alarmas y que no pueden dejar sus casas solas y son ellos su única defensa Un gobierno que tenga miedo de reprimir la violencia viola la Constitución y la ley.
En el período pasado los uruguayos sufrimos a un ministro y luego una ministra del Interior que rezongaban a la gente cuando hablaba de la inseguridad, porque solo era una... sensación térmica.
El ministro Bonomi empezó dando buenas señales, pero hasta el momento es sólo eso. Se cumplieron cien días de gobierno y hasta ahora poco y nada se ha hecho.
El presidente Mujica debería aprovechar el clima de diálogo con la oposición para poner arriba de la mesa sus propuestas para enfrentar la inseguridad, si no lo hace luego no podrá quejarse cuando señalemos estos temas. No hay que hacer política menor con la inseguridad, las víctimas de ella son de todos los partidos. Se está perdiendo un tiempo valioso. Menos teorías y más salir de los despachos para enfrentar los problemas reales, éste es urgente. Es un grito que se escucha y el que no lo siente es porque no quiere.
Ejercer la autoridad es la cuestión. Sin miedo.