D. Rojas / F. CAstillo
Al grito de "¡traidores, traidores!", unas 400 personas se movilizaron ayer frente a la municipalidad de Gualeguaychú, en señal de "repudio" y "preocupación" por la ofensiva de la Casa Rosada contra los que bloquean el puente San Martín.
El miércoles 9, en una reunión de horas en la residencia oficial de Olivos, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro de Justicia, Julio Alak, el gobierno argentino decidió no desalojar el piquete en la ruta 136 de Entre Ríos, y en contrapartida presentar una denuncia penal y civil contra los líderes de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú. Este paso dejó perplejo a los piqueteros que siguieron en vivo y en directo las acusaciones formuladas por el jefe de Gabinete.
Los líderes y asiduos concurrentes a Arroyo Verde, donde está ubicado el piquete, fueron denunciados en la Justicia penal y demandados económicamente en la Justicia civil, lo que despertó todo tipo de reacciones en el movimiento que mantiene bloqueada la ruta 136, en protesta por el funcionamiento de la planta de UPM (ex Botnia) Fray Bentos.
La Asamblea de Gualeguaychú está que arde, porque el gobierno comenzó a cerrarle los caminos con la intención de diezmarlos poco a poco y lograr definitivamente el levantamiento del bloqueo.
Lejos en el tiempo quedó aquel acto de mayo de 2006, en el que el ex presidente Néstor Kirchner proclamó que la protesta de los asambleístas de Gualeguaychú se había transformado en "causa nacional".
Casi cuatro años después, aunque el corte se mantiene desde noviembre de 2006, la carátula de la protesta cambió abruptamente y ahora se define como "causa criminal".
"Estamos absolutamente convencidos de que el voto uruguayo para Néstor Kirchner en Unasur, fue la moneda de cambio que precipitó todo esto", dijo a El País Juan Carlos Barrios integrante de la Asamblea de Gualeguaychú y uno de los primeros en llegar ayer a la marcha en la municipalidad.
Barrios se refería al levantamiento del veto que había impuesto el ex presidente Tabaré Vázquez para que Kirchner fuera designado secretario general de la Unión de Naciones Sudamericanas.
manifestación. Los manifestantes se fueron congregando sobre el mediodía con banderas y pancartas. La movilización fue ruidosa como siempre, pero la representatividad popular de la que habían hecho gala, quedó "bajo la lupa" si se tiene en cuenta que la ciudad cuenta con unos 100 mil habitantes.
Cuando faltaban pocos minutos para el mediodía, la gente se fue congregando en la plaza que rodea a la municipalidad de Gualeguaychú.
Algunos, como Inés, dueña de una mercería, cerraron antes sus negocios para acompañar una manifestación que juntó a poco más de 200 personas.
Otros, más ajenos a la protesta, pasaban por el lugar y se sorprendían por la cantidad de móviles de televisión que coparon cada esquina de la plaza.
Banderas argentinas y mensajes "anti-papeleras" fueron cercando el frente del edificio del intendente hasta que a las 13.00 horas se ejecutó el himno argentino desde los altoparlantes.
La parte final -"¡O juremos con gloria morir!"- fue cantada con fuerza y fervor patriótico para luego terminar al grito de ¡Argentina, Argentina!".
Una de las asambleístas leyó el petitorio, que arrancó muchos aplausos cuando solicitaba un monitoreo conjunto de la planta UPM.
El asambleísta Juan Carlos Barrios dijo a El País que con el documento se buscaba "hacer responsable" al intendente Juan José Bahillo de la nueva situación en que se encuentran tras la decisión del gobierno argentino.
"A él le cabe la obligación moral y política de representarnos donde quiera que fuere. A través de él queremos hacer todas las gestiones pertinentes para que esta ciudadanía no pase más vicisitudes de las que estamos pasando", explicó y enfatizó: "No somos delincuentes como ha dicho Aníbal Fernández", el jefe de Gabinete.
Barrios agregó que la única manera que se levante el corte es que la planta de UPM se vaya de la cuenca del río Uruguay y comparó al piquete con un "anticuerpo" creado por la sociedad en su defensa.
Tras leer el petitorio, otro de los integrantes de la Asamblea de Gualeguaychú leyó una proclama, cuyo punto alto estuvo en la crítica a las "denuncias egoístas" de los vecinos de la ciudad.
"¡Traidores, traidores!", respondieron desde la plaza.
El intendente Bahillo fue el último en hablar. Dijo que se comprometía a leer "detenidamente" el petitorio y a escribir una respuesta. También opinó que el tema se debe resolver en el ámbito político, antes que en el judicial. Tras casi una hora de manifestación, todo terminó con música y baile en las calles.
"Yo a las papeleras, les digo que no", cantaban todos mientras hacían un festivo trencito.
Apoyo. Luego de entonar el himno argentino, leyeron un mensaje de la legislatura provincial que planteará al gobierno que no "criminalice" la causa de Gualeguaychú.
Acto seguido, Martín Alazard, leyó y entregó un documento al intendente Bahillo, por intermedio del cual, le exigieron que "condene el proceder del gobierno nacional y preserve el buen nombre y honor de vecinos que ahora son perseguidos".
Calificaron la acción "como una absurda agresión que intenta acallar y reprimir de forma sutil la protesta pacífica de un movimiento que lucha contra un emprendimiento que fue declarado ilegal por la propia Corte Internacional de Justicia".
Se exige mostrar "severidad y firmeza" frente al gobierno de Uruguay, "que fue quien originó este desgraciado conflicto" y dicen que se irán del piquete.
Bahillo recibió personalmente la carta en las puertas del edificio municipal y aclaró que no está de acuerdo con la decisión de las autoridades nacionales.
"Mis vecinos no son delincuentes, persiguen fines nobles y no merecen ir a la Justicia", expresó el intendente, que se comprometió a realizar las gestiones pertinentes para que "esto se resuelva en el ámbito que debe resolverse que es la política".
"El gobierno argentino ahora ha ido a fondo"
Abel Martínez
Comerciante, vicepresidente del Consejo Federal de Fútbol Argentino, hincha de Boca, 58 años y casado, Martínez es uno de los vecinos de Gualeguaychú que integra Ciudadanos Movilizados, el grupo que promovió una denuncia para el fin del bloqueo.
Federico Castillo
-Usted es uno de los ciudadanos de Gualeguyachú que presentó una denuncia ante la Justicia para que se libere la ruta que lleva al puente San Martín. ¿Por qué lo hizo?
-Porque creemos, y lo hemos venido hablando desde octubre cuando nace Ciudadanos Movilizados, que esto es producto de la espontaneidad. Somos ciudadanos de distintos estratos y actividades, desde maestros, profesionales, gente de la construcción, amas de casa, estudiantes, que pensamos que como estrategia el corte ya está agotado. Agotado por dos o tres cosas: primero porque Botnia está funcionando. Eso es clarito. Y está funcionando en un país que no es el nuestro. Por lo tanto, aunque estamos convencidos de que Botnia va a contaminar, hay que buscar la estrategia de hacer sacar a Botnia y ¿cómo podemos pensar en relocalizar la planta o que se vaya, si no tenemos alianza con el pueblo uruguayo? Es imposible. Esa es una arista. Otra es que después de tres años y medio el corte sigue y Botnia funciona. Esta clase de medida, como los cortes, deben ser de reflejo inmediato. Yo corto una calle para llamar la atención, pero al rato tengo que levantarlo, porque se me vuelve en contra. El corte en tres años y medio se ha vuelto en contra de aquellos que lo miraban con simpatía. Si a mí me garantizan que cortando la ruta se termina la contaminación y se va Botnia, soy el primero en cortar.
-¿Usted se vio perjudicado comercialmente por el corte?
-Creo que hay que dejar de lado la parte económica. Hay temas que son mucho más importantes. Con Fray Bentos teníamos una vida en común. Había un intercambio cultural, deportivo y fundamentalmente de integración familiar, y eso ahora se perdió, porque hay recelo, resentimiento. Y eso tiene que volver a cicatrizar urgentemente.
-Ese resentimiento que se ve entre los dos países, parece ahora haberse trasladado a la propia Gualeguaychú. Hoy en la marcha, los trataron de "traidores" a los vecinos que presentaron las denuncias en contra del corte.
-Bueno, menos mal que solo nos trataron de traidores, antes también nos decían que nos pagaba Botnia. Nosotros no decimos nada que a ellos les paga Buquebus, porque no lo creemos… son tonterías, insensateces, y son el argumento del que no tiene argumentos valederos para hacer valer su posición: ofender, descalificar al otro, amenazar, rayar autos. En un pueblo que se quiere insertar en el primer mundo esa metodología está perimida.
-¿Qué opina de las medidas del gobierno argentino?
-Lo que yo rechazaba era el uso de la fuerza. La palabra represión es muy fuerte. Ha buscado otro camino que es la denuncia judicial, que ya la habíamos empezado nosotros. El gobierno ahora ha ido más a fondo.
-¿Cree que se está cerca del fin del corte?
-Creo que sí. Pero acá no hay vencedores ni perdedores. Esto no es una puja deportiva.