CARACAS | AFP
El presidente Hugo Chávez declaró en estos días una "guerra" contra la burguesía venezolana, expropió terrenos y comercios, y aumentó el control del mercado cambiario, un impulso de su agenda que expertos vinculan a su necesidad de ganar las legislativas de septiembre.
"Chávez está avanzando hacia un control de la sociedad, no sólo del Estado. Su objetivo es que todo dependa de su decisión: concesión de dólares, distribución de alimentos o temario escolar", declaró Alexander Luzardo, doctor en Derecho Político. "Es un proyecto totalitario que avanza por fases y una de ellas son las elecciones".
Para seguir adelante con su proyecto político, Chávez aspira a ganar dos tercios de los escaños de la Asamblea Nacional, dominada hoy por el oficialismo. "Si la burguesía logra la mayoría sería un verdadero desastre", admitió el mandatario.
Según la encuestadora Datanálisis, oficialismo y oposición "en términos de votos están equilibrados". Pero Chávez sabe dar vuelta los resultados.
En esta ocasión, problemas como la inseguridad, la crisis eléctrica, la altísima inflación o el desabastecimiento juegan contra Chávez. "Su frustración ante lo que no sale como él desea fomenta su radicalización", aseguró José Vicente Carrasquero, profesor de Ciencia Política en la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Pero después de que su popularidad llegara al nivel más bajo (43%) en 10 años en febrero, logró recuperar parte del terreno perdido. Todo ello gracias a "una estrategia agresiva de comunicación" y a la presentación de "chivos expiatorios que le libran de responsabilidad en los graves problemas económicos que vive el país", asegura Luis Vicente León, responsable de Datanálisis.
Predicando un socialismo que es la "redención del pueblo" y obviando que el PIB retrocedió 5,8% en el primer trimestre, Chávez expropió recientemente varias compañías y también personalizó sus ataques contra la burguesía "apátrida" y "parásita" en Lorenzo Mendoza, presidente de la empresa Polar. Además, decidió regularizar y restringir el mercado paralelo del dólar, por el que entran al país 40% de las importaciones.