JORGE ABBONDANZA
Huang Guangyu es el hombre más rico de China gracias a una fortuna estimada en 6.300 millones de dólares. En 1987 instaló un puesto callejero para vender electrodomésticos a bajo precio y en 2010 tiene un emporio del ramo con 1.200 locales en doscientas ciudades del país. Sin embargo no ha podido disfrutar de ese caudal, porque en 2008 fue procesado bajo sospecha de especular en la Bolsa de Shanghai para que las acciones de su compañía subieran un 450%. Acusado de fraude y soborno, arrastró en su causa a varios jerarcas del Partido Comunista, incluidos un ex jefe de policía y un ex alcalde, entre otros funcionarios corruptos. Pero hay más gente con plata en aquellas comarcas, porque al cabo de tres décadas en que la economía china se ha regido por las leyes del mercado libre, se calcula que en ese gigante hay 1.900 individuos que han amasado fortunas de mil millones de yuanes (que representan 150 millones de dólares por cabeza), y todavía más allá de ese grupito existen 875.000 millonarios, es decir personas que poseen más de diez millones de yuanes (1.500.000 dólares), cifra que una maestra o un policía del Uruguay podrían reunir si ahorraran todo su sueldo durante 250 años.
Mejor remunerados que esos compatriotas están los entrenadores de los grandes seleccionados de fútbol, porque Fabio Capello (Inglaterra) gana 12.000.000 de dólares por año, Marcello Lippi (Italia) recibe 4.000.000 anuales y Joachim Löw (Alemania) se lleva 3.000.000, todo lo cual convierte a Maradona (1.000.000 por año) en el pariente pobre del gremio. Pero eso no es nada, ya que en la lista anual de la revista Forbes figura el mexicano Carlos Slim como dueño de la mayor fortuna del planeta, con 53.500 millones de dólares producidos por su imperio de telecomunicaciones. Con ese respaldo, Slim consiguió desplazar a Bill Gates (el de Microsoft) al segundo lugar de la tabla mundial. Luego de ellos figura otro norteamericano, dos potentados de la India, el francés Bernard Arnault, el brasileño Eike Batista y el español Amancio Ortega, entre otros dueños del oro.
Todo eso demuestra los desniveles de la especie humana en esta Tierra, donde la octava parte de la población (unos 800 millones de personas) sobrevive con menos de un dólar por día. Entre esos pobres se cuentan quienes pelean por techo, comida y agua, pero también figuran los 115 millones de niños que realizan en el mundo trabajos peligrosos. En varios países de Europa (incluida Alemania, por cierto, y no sólo las afligidas Grecia y España) el déficit obliga a imponer planes de ajuste que recortan el salario de la gente y le suprimen hasta el aguinaldo, mientras el flamante gobierno británico pide al pueblo que se prepare para los "tiempos dolorosos" que vendrán. Al margen de esos barquinazos, se estima que la fortuna de Carlos Slim creció en 18.500 millones de dólares durante el año pasado. Eso quiere decir que el hombre gana unos 50 millones por día, o sea 2 millones por hora. Nada menos.