Cuando le preguntaron qué opinaba sobre esta película, Abel Ferrara, director de la versión original de 1992, dijo: "Espero que estos tipos mueran en el infierno". Un periodista luego le preguntó a Werner Herzog, director de esta nueva versión, qué podía decir sobre las palabras de Ferrara: "Nunca vi una película suya, no tengo idea de quién es". Ferrara debería haberse enojado con Edward Pressman, productor de ambas películas y responsable del negocio, antes que con Herzog. Al menos el director de Grizzly man y Aguirre la ira de Dios, entre muchísimas otras, llevó esta remake hacia sus terrenos mientras tuvo espacio.
Herzog se ha interesado numerosas veces por los personajes que viajan hacia la locura montados en sus obsesiones. La obsesión del personaje de Nicolas Cage, que hace acá una de las mejores actuaciones que se le han visto, son las apuestas. Las drogas, además, lo ayudan a meterse en un espiral descendiente que lo lleva hacia la nada, en parte porque la película termina por dirigirse hacia ese mismo punto.
La película original, que vale la pena buscar en videoclubes, se apoyaba en una actuación extrema de Harvey Keitel. Era extrema de verdad. El trabajo de Nicolas Cage es muy bueno, como un policía que se degenera progresivamente, pero solo es extremo dentro de los límites de las estrellas de cine. Herzog parece saberlo y, al menos, contribuye a ponerle algo de humor negro al asunto.
Un maldito policía
ficha
EE.UU. 2010. Título original: The bad lieutenant: Port of call New Orleans. Director: Werner Herzog. Guión: William Finkelstein. Música: Mark Isham. Fotografía: Peter Zeitlinger. Elenco: Nicolas Cage, Eva Mendes, Val Kilmer, Xzibit.
atención a...
La música y la colorida fotografía juegan un contrapunto interesante con el proceso de degradación del protagonista.
La versión original tuvo problemas de distribución por el tema de las drogas. Aquí Cage parece drogarse mucho pero ni siquiera se le ensucia la nariz con cocaína, a pesar de que toma a lo bestia.