SEBASTIÁN AUYANET
Una consulta realizada en el barrio Casabó marcó que 27 niños de los 451 consultados se reconocen como "trabajadores". La recolección de basura y botellas, el trabajo en semáforos y la venta en ómnibus y la calle están en los primeros lugares.
El estudio "Niños y niñas que trabajan, un diálogo a construir" fue gestionado por el Instituto de Promoción Económico Social del Uruguay (IPRU) y financiado por el gobierno de Canadá, en el marco de uno de sus programas de desarrollo en la zona del Barrio Casabó.
"Buscábamos una línea de participación directa y un enfoque que fuera caminar hacia otro tipo de relevamiento infantil que trascendiera el número y se afirmara más en la voz de los chiquilines, ver qué cosas tienen para decirnos", explicó a El País Lorena Giglio, coordinadora del proyecto.
Se desarrolló una consulta directa a 451 niños de escuelas de la zona entre julio y diciembre de 2009. La consulta fue anónima y enmarcada en una serie de actividades recreativas para los niños.
"Queríamos saber qué entendían por trabajo infantil, con qué frecuencia se encontraban con eso en la zona y si ellos se identificaban como trabajadores. Y queríamos hacerlo sin que existiera la mediación de un adulto", señaló Giglio.
El resultado de la consulta marcó que cuatro de cada diez niños identifican a otro que desarrolla alguna tarea laboral. Además, de entre los niños consultados unos 27 se identificaron como trabajadores. "Ahí les preguntamos en qué cosas entendían que eran trabajadores. Señalaron la recolección de residuos y botellas o el cuidado de familiares. Muchos de ellos nos marcaron incluso el disfrute de esas tareas", comentó.
La investigación señaló que muchas veces las comunidades y los barrios suelen "naturalizar" la problemática, contribuyendo a su consolidación.
La meta de la consulta fue decantar y trascender el concepto de colaboración, que es el que muchas veces los chicos entienden cuando desarrollan este tipo de tareas. "Hay una diferencia entre la colaboración familiar y lo que es una tarea laboral, que se hace con una rutina y casi siempre sin remuneración", precisó la experta.
"Claramente hay niños que tienen una trayectoria de trabajo, muchas veces apoyando emprendimientos familiares como comercios. También pueden ser familias de clasificadores pero esto no se da sólo en esos casos", puntualizó Giglio.
Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, en el mundo trabajan unos 215 millones de niños. En América Latina lo hacen 14 millones. En Uruguay no hay cifras desde 2007, cuando el INE señaló que aproximadamente un 7,9% de los niños entre 5 y 17 años trabajan, perdiendo parte de su tiempo de ocio y educación.
La cifra
46,7% De los adolescentes consultados conocen a alguien de su edad que trabaja. La mitad lo hace en comercios no familiares.
Así ven ellos el trabajo
Algunas de las respuestas a la pregunta "¿Qué opinás de los niños, niñas y adolescentes que trabajan?", de la consulta realizada por el IPRU:
"Me parece mal porque si yo juego y hago otras cosas no veo por qué ellos no".
"Que está bien limpiar. Que está bien hacer mandados" "Para tener su propia plata. También para tener su casa cuando sea grande"
"Los niños no pueden trabajar porque se pueden lastimar, le pueden hacer algo feo por la calle porque salen de noche del trabajo".
"Que está muy mal, tendrían que trabajar los padres"."Que está muy bien, porque les pagan y bien"."Está bien, para saber"."Niños y niñas pienso que está mal. De los adolescentes bien, porque si no ¿cómo les dan de comer a sus hijos?"."Que aunque los niños no trabajen también pueden colaborar".