Ana María Abel
Lic. Ciencias Familiares
En la sobremesa familiar de estas semanas, no solo se habla del Mundial de fútbol en Sudáfrica. También el tenis ocupa la atención de mis nietos: uno de ellos es fanático de Rafael Nadal y otro de Roger Federer, por lo que no faltan divertidas divergencias. El defensor de Rafa explica a su primo la causa del bajón del tenista en el rendimiento del año pasado: sus padres se separaron.
Según Neil Harman, especialista en tenis del diario The Times, Nadal "se abatió mucho por la separación de sus padres y esto afectó su juego". A Nadal no le gusta hablar de temas personales, sin embargo afirmó en TVE: "Soy humano, me ha sido difícil asimilar el divorcio de mis padres".
Una de las características de la edad de mis nietos, es la búsqueda de modelos con quienes identificarse. Por eso se fijan en los deportistas que luchan en la cancha dándolo todo y sin miedo a perder un partido.
A Luisma le impacta de Nadal su fuerza mental, su capacidad de concentración en el saque y la velocidad que imprime al drive, los resortes de supervivencia adquiridos desde chico en los entrenamientos con su tío Toni Nadal y cómo su juventud y entrega al trabajo deportivo han sido muletas para sobreponerse a la separación de sus padres. Le gusta su sinceridad al declarar: "el recuerdo de momentos angustiosos en casa, la fuerza del deseo de una reconciliación, hicieron que mi corazón estuviera en otro lado, no en la cancha. Debo resetear mi alma para que mis piernas respondan".
Mis nietos analizan estas declaraciones y concluyen: Rafa tiene fama y éxitos deportivos, es admirado, a los 23 años su cuenta bancaria ya la quisieran tener muchos después de 30 años de trabajo. Su edad y entrega al deporte le ayudan a sobreponerse para encarar el duelo de la pérdida de un pilar fundamental de su felicidad.
Las reacciones de Nadal ante el divorcio de sus padres también pueden hacernos reflexionar a los adultos sobre el siempre negativo impacto en los hijos, a la corta o a la larga, de la separación de sus padres. Para la psicóloga Kate Scott de la Universidad de Otago, Nueva Zelanda, la principal causal de divorcio es el matrimonio, por eso comenta: "la resolución por una separación definitiva, no puede ser una fast decisión. La prudencia aconseja darse un tiempo para atemperar el orgullo herido, ponderar todas las circunstancias, calmar la ansiedad y buscar ayudas. Muchos han renovado exitosamente su matrimonio casándose de vuelta, pero con la misma mujer o el mismo marido que estaban a punto de dejar".
No todos los hijos de padres que se separan poseen la fuerza combativa de Rafa Nadal.
(flia@iuf.edu.uy)
Lo que se aprende de los abuelos.
Dice el psiquiatra infantil Arthur Kornhaber que la materia que imparte un abuelo no se aprende en ningún otro lugar. Sus relatos son una fuente informativa de primera mano y una transmisión oral que no está documentada en los libros de texto.