WASHINGTON | AFP Y AP
Desbordado por la crisis desatada tras la fuga de petróleo en el Golfo, el presidente Barack Obama dijo en un tono poco protocolar que quiere saber "a quién le voy a patear el culo".
"No me detengo a hablar con los expertos por fines académicos", dijo el presidente norteamericano Barack Obama en una entrevista con el canal NBC. "Converso con estas personas porque potencialmente tienen las mejores respuestas para saber a quién le voy a patear el culo", manifestó.
Si Obama quería transmitir que estaba preocupado por la crisis desatada por la fuga diaria de unos 3 millones de litros de petróleo en el Golfo de México, lo hizo en una declaración de pocos segundos.
Desde que estalló la planta petrolera de British Petroleum (BP) el 20 de abril el presidente fue blanco de críticas de quienes consideran que le faltó más compromiso, a pesar de que visitó tres veces la costa del Golfo de México tras el desastre, la más reciente el viernes pasado.
"Voy a ser claro en esto porque veo que es una idea que se ha metido en la cabeza de la gente y los medios de comunicación la promueven", comentó al presentador Matt Lauer, "estaba allí hace un mes antes de que la mayoría de esos comentaristas invitados prestaran atención al Golfo".
"Me estaba reuniendo con pescadores bajo la lluvia para conversar sobre la potencial crisis en que esto podría convertirse".
Además de defender con vehemencia su gestión de la crisis, el mandatario lanzó críticas contra Tony Hayward, el presidente de la firma petrolera BP, y criticó algunas declaraciones suyas, como la de "quiero que me regresen mi vida"`, que el Golfo de México es "un gran océano" y que "lo más probable es que el impacto ambiental de este desastre será muy, muy leve".
"Después de cualquiera de esas declaraciones (Tony Hay-ward) ya no estaría trabajando para mí", argumentó, según lo difundido ayer por el canal en el adelanto de la entrevista que se transmitió anoche en Estados Unidos.
Algunos comparan esta situación con las críticas que recibió el entonces presidente George W. Bush por su gestión de la crisis provocada a raíz del huracán Katrina, que en el año 2005 arrasó con Nueva Orleáns y con su reputación: en esa oportunidad, 62% de los estadounidenses declararon tener una mala opinión de la gestión de Bush.
Ahora 69% de los consultados cree que Obama no manejó bien a crisis y 81% juzga negativamente el trabajo de BP, según una encuesta realizada por ABC News/Washington Post.
Tras la colocación de un dispositivo similar a un embudo la semana pasada, BP aceleró la recuperación del crudo filtrado después que explotara la planta de Deepwater Horizon el pasado 20 de abril, hace 7 semanas.
Pero el derrame sigue su avance hacia las costas y el crudo no dejará de fluir hasta que los pozos de derivación estén operativos en agosto.
BP, que ya gastó 1.250 millones de dólares en su lucha contra la contaminación, espera alcanzar una capacidad de recuperación de unos tres millones de litros diarios, que es lo que se escapa actualmente.
El almirante Thad Allen, encargado del gobierno para frenar la marea negra, indicó ayer que los ingenieros de la petrolera británica habían recuperado casi 2,4 millones de litros en las últimas 24 horas.
"Esto ha crecido vertiginosamente desde el primer día", afirmó Allen.
HAY MÁS MANCHAS BAJO EL MAR
El canal televisivo National Geographic difundió imágenes inéditas del momento en que comenzó a brotar el petróleo que causaría el peor desastre ecológico de la historia de Estados Unidos. Tras la explosión de la planta de BP, un equipo registró lo sucedido durante 36 horas.
Los científicos temen por la existencia de grandes franjas de petróleo que se mantienen suspendidas sin integrarse a la marea negra y circulan en las profundidades del Golfo de México, lo que podría ser devastador para la región.
El petróleo que yace en aguas profundas es invisible para los satélites de observación y mucho más peligroso para el ecosistema: combatir sus efectos y limpiarlo es casi imposible.
Entre los 600 y 1.500 metros de profundidad viven en el Golfo unas especies de delicados corales de agua fría que no serían capaces de digerir partículas de alimento que estuvieran empetroladas.
BP espera detener la fuga con una suerte de embudo gigante, aunque lo que ya se derramó no puede recuperarse.
El almirante Thad Allen de la Guardia Costera y encargado por el gobierno estadounidense de coordinar la operación de limpieza admitió que "lidiar con el derrame petrolero en la superficie tomará un par de meses", pero "recuperar el medio ambiente y los hábitats llevará años".