GUILLERMO ZAPIOLA
Ha aparecido inesperadamente en la televisión para abonados, con el título de Mi historia sin mí, el film de Todd Haynes I`m not there, en el que seis actores famosos (entre ellos el trágica y prematuramente desaparecido Heath Ledger) proporcionan diversos rostros de la leyenda Bob Dylan. El film fue transmitido por el canal Liv el pasado fin de semana, se repite este viernes a las 23, y tendrá luego otras emisiones. Conviene recordar que nunca se lo estrenó en cine y que (hasta donde haya constancia) no ha tenido distribución oficial en DVD en el Uruguay.
El primer dato a manejar es que no se trata de un "biopic", el término anglosajón para las convencionales biografías cinematográficas. De hecho, nada que el independiente Haynes haga (desde Velvet Goldmine a Lejos del paraíso), puede ser una película convencional, y Mi historia sin mí, que toma su título original (no la horrible traducción castellana) de una canción de Dylan que fue grabada para el álbum The Basement Tapes pero no fue incluida en el disco definitivo que salió a la venta, no es una excepción. Dice algo, sin embargo, sobre el carácter de Dylan el hecho de que sea la primera película que se hace sobre él con su aprobación.
No es la primera vez que el cine del director Haynes se aproxima a una leyenda de la música popular. Velvet Goldmine era, sin mucho disimulo, una biografía ficcionalizada de David Bowie. En esta película se acerca a la figura de Dylan con un espíritu más experimental aún. No se trata de un repaso convencional de la vida del artista, sino de una suerte de rompecabezas donde la multiplicidad de historias y hasta de intérpretes para encarnar a Dylan (o a sus varios "otros yo") pretende expresar el carácter múltiple del propio creador.
Cada uno de los actores que asoma en una de las secciones del film estaría expresando solamente un aspecto de Dylan. Ledger se llama en el filme Robbie, y es presentado como un artista mujeriego, siempre en la carretera, escapando permanentemente a cualquier tipo de compromiso emocional. Richard Gere proporciona una variante envejecida, un perdedor y un fugitivo. Christian Bale encara al personaje como un ídolo folk que se reinventa a sí mismo como predicador religioso. El joven actor "afroamericano" Marcus Carl Franklin propone a otro fugitivo, Woody, de once años, siempre escapando de la permanente hostilidad de su entorno. También está el británico Ben Whi- shaw, de Perfume. Irónicamente, quien ofrece un mejor parecido físico con Dylan es Cate Blanchett, en una provocación deliberada que alude nítidamente al costado femenino que todos los hombres tienen adentro.