ANDRÉS LÓPEZ REILLY
Mientras avanza la futura terminal de ómnibus de Colón, 26 coches históricos que están en el predio corren el riesgo de ser desalojados. No hay locales para exhibirlos ni recuperarlos. Y tampoco se pueden desarmar por ser patrimonio nacional.
En la noche del 26 de enero de 1992 se "desenganchó" el último trolebús de Montevideo, el N° 29 de la desaparecida Cooptrol, luego de hacer un apoteósico recorrido por la ciudad. Unos 60 trolleys de la capital economizaban cerca de 3 millones de litros de combustible al año y evitaban la contaminación equivalente a casi 200 toneladas de monóxido de carbono. Pero aquellos "ejemplos de modernidad" de la década de 1950, pasaron a ser pasmosos "mastodontes" hacia fines del siglo pasado, obstáculos para una ciudad que -pese a la desaparición de los trolleys- no ha avanzado mucho en materia de velocidad en el transporte.
Antes estuvieron los tranvías, a caballos y eléctricos. Y los primigenios buses con sus laterales abiertos, que maravillaron a la sociedad en los albores del siglo XX.
Hoy, sobrevive una muy pequeña parte de esa historia. Y un conjunto de ese legado está en un predio de Camino Durán, entre Garzón y la vía férrea, que la Intendencia de Montevideo pretende anexar a la futura terminal de ómnibus de Colón.
Todos esos coches están estropeándose al aire libre, en ese terreno en el que son ocasionales víctimas del vandalismo, después de deambular por otros sitios de los que fueron desalojados. Pertenecen al Equipo Recopilador Histórico del Transporte (Erhitran), una institución civil sin fines de lucro, con personería jurídica, fundada 6 de agosto de 1994.
"Lo que necesitamos es que nos digan `les damos tal local`, o `en este terreno les levantamos unas paredes y les hacemos un galpón`. Porque nosotros no tenemos dinero como para comprar un terreno y construir un local con paredes y demás", declara a El País el presidente de Erhitran, Carlo Pereira.
Erhitran considera incluso que el museo-taller podría incorporarse a la futura terminal.
"Algunos coches nos fueron donados por empresas privadas, muchas de ellas de construcción, porque eran utilizados como casillas de obra. También Cutcsa y Copsa nos donaron, así como la UTE y otros particulares que los tenían en galpones en sus casas", explicó Pereira.
Todos están a la intemperie, incluso los cuatro que fueron recuperados, por lo que el deterioro es inevitable.
PUERTAS CERRADAS. Erhitran no puede devolver estos vehículos a las empresas, particulares o entidades que se los donaron. A su vez, tampoco es posible que sean "chatarrizados", por ser patrimonio histórico.
Según la Ley de Patrimonio (14.040), son monumentos históricos "los bienes muebles o inmuebles vinculados a acontecimientos relevantes, a la evolución histórica nacional, a personajes notables de la vida del país o a lo que sea representativo de la cultura de una época nacional". La misma norma obliga a la preservación de estos bienes.
Los integrantes de Erhitran golpearon las puertas de la Intendencia y de varios organismos públicos para conseguir un local en desuso en el cual hacer su museo y trabajar en la recuperación de los coches, pero no han tenido respuesta, aun cuando desde hace años realizan paseos históricos por la ciudad en los cuatro ómnibus que han recuperado.
"Tenemos al día de hoy, 48 socios, voluntarios todos. Dedicamos a la institución todo lo que podemos, en nuestras horas libres. Cada uno vive de una cosa distinta, porque el único ingreso que tenemos es el monto que nos entra los fines de semana por concepto de paseos históricos ($ 25 el boleto), lo cual se destina -si no se va todo por el tanque de gasoil- para la restauración y el mantenimiento de los ómnibus que están en línea", explicó Pereira.
Erhitran está presente en cada Día del Patrimonio con sus recorridos históricos.
Estuvo con sus coches remozados en la explanada de la Intendencia cuando asumió el ex intendente Ricardo Ehrlich y ha llegado a trasladar gratuitamente -a pedido del municipio- escolares hasta el Chuy y público al teatro Florencio Sánchez del Cerro.
Con el combustible tampoco tiene el mismo beneficio que reciben del Estado el resto de las empresas de transporte, que sí tienen un fin de lucro.
"Paradójicamente, pagamos el gasoil con IVA. No tenemos absolutamente ninguna ayuda económica, ni del gobierno nacional ni del municipal. Parece como que no hubiera interés en preservar todos estos medios de transporte que teníamos. A pesar de todo, contra viento y marea, estamos tratando de luchar, de llevar adelante esto", concluyó Pereira.
Tres jirones de la historia del siglo xx
Primer trolley de Montevideo
Inauguró la línea a Pocitos, en 1951
El 28 de marzo de 1951 se inauguró el servicio de trolebuses en Montevideo. La primera línea fue la N° 62, que tenía a Pocitos como destino. Existen varias fotos de este coche histórico -que llevaba el N° 2012 de la desaparecida compañía Amdet- en el archivo de imágenes de la Intendencia de Montevideo. En ellas se lo ve el día de la inauguración, con el intendente de la época, Germán Barbato.
Bañadera de Onda, Ford 1934
Trasladó a sobrevivientes del Graf Spee
Fue el coche N° 19 de la desaparecida empresa Onda. Tenía baca para llevar equipajes en el techo y escalera por detrás. También una luz roja y otra azul al frente, para advertir a otros vehículos en días de niebla. Es el único sobreviviente de los 57 coches de Onda que, el 17 de diciembre de 1939, formaron el cortejo fúnebre que transportó a los marinos del Graf Spee al Cementerio del Norte.
Micro Fordson-Thames, 1954
Inauguró el servicio nocturno en Montevideo
Fabricado íntegramente en Inglaterra; sirvió de ambulancia durante la Segunda Guerra Mundial y fue transformado para el transporte. Es el primer coche que circuló, el 18 de Julio de 1955, inaugurando las líneas nocturnas de Montevideo. Llevaba el número 1281 de Amdet y comenzó sirviendo a la línea 75, que iba desde la Aduana hasta el Cerro. Tenía una capacidad reducida: 12 pasajeros sentados.