ALEXANDER LALUZ
El próximo domingo, el ensamble De Profundis realizará el estreno absoluto de la Misa Encarnación, de Giovanni Battista Bassani, recuperada de los archivos coloniales de Chiquitos, Bolivia.
Pero este estreno tiene un valor agregado, que, para nuestro país, lo vuelve único. La obra se interpretará durante un oficio religioso especial, a celebrarse ese día, a las 18 horas, en la Catedral Metropolitana de Montevideo, y que estará presidido por el Arzobispo de Montevideo Mons. Nicolás Cotugno y el Nuncio Apostólico Mons. Anselmo Guido Pecorari. Una valiosa recreación de la experiencia musical y religiosa de su contexto histórico original.
Cristina García Banegas, directora de De Profundis, indicó a El País que este tipo de estreno es efectivamente un hecho inédito para Uruguay, al menos durante el siglo pasado y lo que va del actual. "El Instituto Italiano de Cultura y la Embajada italiana -explicó García Banegas- suele celebrar año a año la fiesta patria con diferentes misas, casi siempre con obras románticas o post románticas. Y esta vez nos consultaron si podíamos participar con ellos en este evento". Ante esta invitación, la reconocida directora y organista presentó un abanico amplio de obras, pero, subrayó, "para el contexto de una misa y con tanto público, decidí finalmente elegir algo más alegre, vivaldiano. Y recordé que en toda la región de Chiquitos habían aparecido muchas músicas de la época de las misiones jesuitas, varias de ellas en ese espíritu".
Estas composiciones, conservadas en los archivos coloniales, se consideraban como anónimas hasta no hace mucho tiempo. Pero ahora, y a partir de las investigaciones musicológicas en las que se compararon distintos manuscritos, "se tiene la certeza que eran de (Giovanni Battista) Bassani". Las dudas sobre la autoría, agregó García Banegas, se fundaban en un hecho sencillo, y a la vez medular en la práctica musical de la época. "Los indígenas de las misiones copiaban las partituras y a veces, por la instrumentación que tenían o por las dificultades de ejecución, se facilitaban algunos pasajes, o directamente se cambiaban". Esto llevó a que en las partituras se encuentren pasajes extraños, no siempre ajustados a los parámetros de un estilo, "y que pueden sonar como faltos de armonía". No obstante, tales documentos tienen un valor histórico y musicológico muy especial, ya que son las huellas directas de un proceso de proyección y apropiación de lenguajes musicales entre Europa y América Latina.
Las misiones de los jesuitas se instalaron en el oriente boliviano, la región de Chiquitos, hacia 1691. Y estos focos de difusión religiosa pronto se convirtieron en piezas angulares en los procesos de aculturación, con herramientas clave como la ciencia, el arte, y en particular la música, que sirvió de nexo entre las experiencias más novedosas en materia estética del viejo continente y el territorio americano.
Según la documentación recuperada y comparada, se ha podido determinar que Bassani, creador de esta Misa Encarnación, tuvo una influencia muy fuerte en la vida musical de Chiquitos. Prueba de ello es el importante número de obras que han quedado en los archivos, la mayoría de carácter sacro y para formaciones vocales.