COREA DEL SUR | AP Y ANSA
Los ministros de Finanzas del G20 lanzaron ayer un llamado a acelerar el saneamiento de las cuentas públicas en los países con problemas de presupuesto y acordaron la necesidad de cooperar para evitar la agitación de los mercados financieros y mantener la recuperación económica mundial.
Sin embargo, no lograron ponerse de acuerdo sobre la discutida propuesta de un impuesto al sector bancario.
La economía global sigue recuperándose más rápidamente de lo esperado, aunque con un ritmo desigual según los países y las regiones", afirmó la declaración final de la reunión.
Sobre la reunión llevada a cabo durante dos días en Busan, ciudad portuaria en el sureste de Corea del Sur, pesó el impacto de la situación en Hungría, donde -como antes en Grecia-, fuertes sospechas sobre la credibilidad de las cuentas públicas llevó a un descalabro de la confianza en los mercados.
"La reciente volatilidad en los mercados financieros nos recuerda que continúan desafíos significantes y resalta la importancia de la cooperación internacional", dijo la declaración.
Además, subrayó que "los acontecimientos recientes ponen en evidencia la importancia de finanzas públicas sostenibles y la necesidad de que nuestros países adopten medidas creíbles y que favorezcan el crecimiento, que aseguren la estabilidad fiscal con formulas diferenciadas para las circunstancias nacionales".
El grupo elogió las medidas de la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI, incluyendo un plan de rescate de un billón de dólares, para ayudar a los países a encarar la excesiva deuda soberana.
"Todos nosotros tenemos un gran interés en ver triunfar esos programas para restaurar la confianza", dijo a los periodistas el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, tras concluir el encuentro. Insistió además en el compromiso de EE.UU. de equilibrar el crecimiento.
También pidió a Japón y a algunos países europeos, como Alemania, que estimulen la demanda interna y no apunten sólo sobre las exportaciones hacia los países asiáticos que crecen con ritmo más sostenido.
En cuanto a un impuesto al sector bancario, ante la evidente falta de consenso de los países del G20 sobre la propuesta, el comunicado final se limitó a acotar que es necesario definir "un aporte justo y substancial" de los bancos a los futuros planes de rescate financiero.
El ministro de Finanzas de Canadá, Jim Flaherty, dijo durante la rueda de prensa final que como la mayor parte de los países del grupo "no apoyan el principio de un impuesto universal", de hecho el debate sobre ese punto "nos ha distraído de las verdaderas cuestiones de fondo".
Su homóloga francesa, Christine Lagarde, apuntó sin embargo que "muchos países están de acuerdo en examinar el concepto" de un impuesto de este tipo.