En estos momentos declara una ex policía ante la jueza penal Graciela Merialdo, que es indagada en calidad de sospechosa luego de que una pericia caligráfica revelara que fue la que escribió las tarjetas que acompañaron las tres botellas de vino envenenado que a fines de agosto de 1978 recibieron en sus domicilios los dirigentes blancos Luis Alberto Lacalle, Carlos Julio Pereyra y Mario Heber. Cecilia Fontana, esposa de éste último y madre del actual senador Luis Alberto Heber, abrió una de las botellas el 5 de septiembre de ese año y falleció apenas bebió.
"Si esta ex funcionaria policial fue la redactora de las tarjetas que acompañaban las botellas de vino, entonces el atentado partió de la policía. Pero no podía partir de la policía en aquella época si no tenía el aval de la dictadura. Fue obra de la dictadura contra tres dirigentes políticos que molestaban", sostuvo Pereyra en declaraciones a Telemundo.
"Llegamos a la conclusión que no se podían tomar porque nadie envía anónimamente una botella de vino de regalo. La señora de Heber, pobre, habrá equivocado la botella o habrá pensado que no era cierto. Costaba creer, un antecedente con vino envenenado prácticamente no se conoce y menos en el ámbito político", señaló uno de los fundadores del Movimiento Nacional de Rocha (MNR).
Las tarjetas que iban con el vino tenían el siguiente mensaje: "El jueves 31 al mediodía brindaremos por la Patria en su nueva etapa".
"Había comentarios de cambios en las cúpulas militares; no sé. Lo cierto es que señalaba una fecha para brindar, seguramente a los efectos de que las tres familias murieran al mismo tiempo, creando así una conmoción pública", afirmó el ex presidente del Directorio blanco.