A. LA LUZ Y M. CASTRO
Apenas unas horas antes de embarcar hacia Cuba para una segunda gira allí, Agarrate Catalina se despide esta noche a las 20 horas, en el Plaza. La murga viene de un período de trabajo intenso y Yamandú Cardozo explica sobre eso.
"La murga es ironía y humor crudo en velocidad", dice Yamandú Cardozo, director responsable, colibretista y también integrante de la murga sobre el escenario. El comentario viene a cuento de que sobre esa base murguera han debido adaptarse a distintos públicos y realidades. Solamente este año se presentaron en 145 tablados montevideanos durante Carnaval (el número más alto en su carrera), luego hicieron una gira por el Interior y cruzaron a Argentina para una serie de 20 conciertos. Además, acaban de tocar en Buenos Aires, donde cerraron los festejos por el Bicentenario. Y la próxima madrugada partirán hacia Cuba.
Cuenta que precisamente por eso resolvieron hace unos años incorporar a sus shows en el extranjero una sección llamada El diccionario, en la cual explican con humor los términos y personajes que aparecen en su repertorio y que son parte medular de la idiosincracia de nuestro país. Claro que eso no será necesario en su show de esta noche, cuando presenten Civilización en el Plaza.
El viaje que arranca en la madrugada del viernes será el segundo a Cuba, aunque tal vez con un formato más propio de gira, en la que buscarán trabar contacto y colaborar con más fuerza con músicos de la isla.
"El momento más emotivo fue tocar en la escuela Artigas y que 300 niños terminaran cantando la retirada y apropiándose de la murga de una forma tan natural", recuerda sobre la primera vez que se presentaron allí. "Los kilómetros de distancia, los giros idiomáticos, las diferencias adquiridas ahí se borran de un plumazo", agrega.
A partir de esa experiencia y en particular del modo en que prendió la murga como género entre esos niños, se abrió una puerta única. Su plan es ahora enviar maquillaje y una batería de murga como donación a esa escuela para que allí se forme lo que podría ser la primera murga uruguaya en Cuba. "Fue una conexión instantánea con los gurises que nos partió la cabeza. Eso habla del poder de cautivar que tiene la murga, desde la impostación de la voz, la postura para cantar, todo".
Y si por un lado tiene claro el poder de seducción de este género, también sabe que el espíritu local de las letras puede ser una limitación. Y además de la sección El diccionario, también tienen en cuenta qué repertorio representarán y qué efectos y lecturas pueden tener algunos de los chistes que incluyan.
Yamandú Cardozo tiene un costado distinto al de algunos de sus compañeros en la banda: el de conductor televisivo. El programa Anecdotario es su segunda experiencia ante cámaras, con lo que se ha mostrado como un carismático entrevistador sin poses ni actitudes forzadas. "Si bien tengo cero herramienta formal en la comunicación televisiva, la charla no deja de ser eso. Soy yo tranquilo y sin ninguna exigencia de las que tiene un comunicador formal. Y para los copetes de cada bloque todavía hay piques que estoy aprendiendo. Porque uno con la murga está acostumbrado a un arte que está pensado para verse de lejos, es el reino de la exageración. Todo es amplificado al máximo para que se entienda desde lejos. Y por eso cuando hago los copetes muevo las manos como un molino y me dicen que parezco un rapero".