Una pareja está detenida en relación con el crimen del ex animador televisivo Freddy Cabot. A casi un año del homicidio es la primera pista firme. Sin embargo no está aún claro si los detenidos estuvieron directamente vinculados a esta muerte.
Al caer la tarde del 18 de junio del año pasado Eduardo Alfredo Cabot fue visto por última vez con vida. Cruzó desde su apartamento en el edificio de la calle Gaboto 1408 hasta el estacionamiento de la calle Guayabo a pagar su mensualidad. ¿Qué ocurrió después? Casi un año después del crimen todavía no se puede responder a esa pregunta. Cabot fue hallado muerto de tres disparos de escopeta, dos lo alcanzaron en el tórax y uno en el abdomen. Tenía marcas de golpes y había manchas de sangre entre su escritorio y la puerta del apartamento en el cuarto piso.
El apartamento, que también era su estudio de consultor financiero, presentaba un gran desorden. Y faltaban dos computadoras, dos celulares y algunos bonos del tesoro. Fue uno de estos celulares el que proporcionó la pista a los investigadores de la División Homicidios. En el curso de la investigación se detectó que el aparato había sido utilizado, incluso con el chip original. El rastreo del móvil los llevó hasta su actual propietario, un hombre que dijo haberlo comprado a un particular. Este hombre fue interrogado, pero quedó desvinculado del caso. Las averiguaciones condujeron luego hasta quien lo había colocado para la venta: un mecánico y su pareja.
Aunque el mecánico declaró que él, a su vez, lo había comprado en una feria y negó cualquier vínculo con quien en la década de 1990 era conocido como el "Tinelli uruguayo", por su papel como conductor televisivo en un programa de entretenimiento. Pero ello no convenció a los investigadores, ni de momento al juez de 16° Turno en lo Penal, Néstor Valetti, que los mantiene en carácter de detenidos y ordenó a la Policía profundizar la indagatoria en los vínculos de esta pareja con la víctima.
El nexo entre los indagados y Cabot es, precisamente, clave para la dilucidación del caso. Cabe recordar que desde el principio la Policía apuntó al entorno personal y profesional de Cabot.
Este hombre de 43 años se presentaba como economista, aunque no poseía el título universitario en Uruguay, y se desempeñaba como asesor de inversiones y consultor financiero. Precisamente, por el tenor de estas actividades, en un principio los investigadores manejaron la posibilidad de que Cabot hubiera estado vinculado a alguna operación de lavado de activos de alguna organización delictiva. Aunque este extremo nunca llegó a verificarse, en cambio sí los investigadores estiman que el o los autores del crimen mantenían algún tipo de vínculo con la víctima y que el móvil del crimen partió de este vínculo.
Una razón para ello es el acceso al edificio de la calle Gaboto: enrejado, portero eléctrico y servicio de portería durante todo el día. Por tanto desde el principio se estimó que fue el propio Cabot quien franqueó la entrada a sus victimarios.
Si bien aún no está claro si la pareja detenida guarda directa relación con el homicidio, este interrogante quedaría despejado hoy cuando el juez Valetti llegue a alguna resolución.