WASHINGTON | El presidente mexicano Felipe Calderón llega hoy a Washington para una visita de Estado complicada por la polémica migratoria y en medio de la guerra contra el narcotráfico.
Calderón, que será recibido junto a su esposa Margarita Zevala en la Casa Blanca para una cena de Estado mañana, llevará la queja ante la promulgación de la polémica ley SB 1070 en el estado de Arizona, que empezará a aplicarse en 2 meses y convierte la migración ilegal en un delito.
"No me sorprendería que las preocupaciones de México formen parte de las discusiones", reconoció el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley.
Pero Obama no puede ofrecer mucho más a Calderón en ese terreno porque su reforma migratoria para legalizar a casi 11 millones de indocumentados en Estados Unidos -dos tercios de los cuales son hispanos- sigue varada en el Congreso.
"El tema migratorio es algo interno para ambos presidentes, no pueden ir mucho más allá", consideró Shannon O`Neill, experta en Estudios Latinoamericanos del Consejo de Relaciones Exteriores, un centro de análisis en Washington.
Calderón, que se encamina rápidamente hacia el final de su presidencia sin grandes resultados políticos ni económicos, "quiere una vez más el respaldo estadounidense en un momento en que la guerra contra el narcotráfico es cada vez más impopular en su país", según Denise Dresser, analista mexicana.
La guerra contra el narcotráfico fue la gran iniciativa de Calderón al llegar al poder en diciembre de 2006 y, casi cuatro años después, la batalla dejó casi 23.000 muertos, a pesar de los 50.000 militares que participan en el operativo. No parece que terminará pronto y el gobierno pudo utilizar solamente 2% del dinero destinado a este fin debido a trabas burocráticas. AFP