La presidenta argentina, Cristina Fernández, negó ayer que su gobierno haya impuesto restricciones a la importación de alimentos. Importadores de ese país recibieron la noticia como un "alivio" pero en Uruguay las ventas siguen suspendidas.
"No hubo restricciones de ninguna manera a las importaciones de alimentos``, dijo ayer la mandataria argentina en Madrid ante los reclamos de la Unión Europea y los países de la región por el anuncio que hizo el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a las cadenas de supermercado de restringir las compras de productos que tengan un sustituto de industria nacional.
Esta medida ya complicó las exportaciones de Monte Cudine en Uruguay -que vio suspendidas las ventas de sopas y arroz saborizado- al tiempo que la Unión de Exportadores estimó que podría perjudicar a unas 70 pymes que exportan alimentos a la vecina orilla. La Unión de Exportadores incluso planteó el tema al gobierno y reclamó aplicar medidas extremas.
La semana pasada, embajadores de países de la Unión Europea (UE) también expresaron su preocupación ante la Comisión de Relaciones Exteriores de la UE por el supuesto plan de Argentina de limitar el ingreso de ciertos productos que compiten con alimentos que se producen en ese país.
"No tenemos que asustarnos de que haya intereses comerciales de un lado y del otro. Tenemos que ser muy sensatos, realistas, inteligentes, y ver la película entera y no la paja en el ojo ajeno``, señaló Fernández ayer en declaraciones que recogió el canal Todo Noticias.
"Una visión más completa nos va a permitir encontrar soluciones a escala global de los problemas que estamos teniendo``, agregó.
La supuesta limitación a la entrada de alimentos, anunciada verbalmente por el secretario de Comercio Interior, Moreno, a los supermercados, pretende proteger a la industria nacional ante un posible aumento de importaciones desde Europa por la creciente depreciación del euro, pero por las dudas de recibir sanciones las cadenas ya lo extienden a otros países. La UE había expresado en un comunicado la semana pasada que "tales restricciones, de concretarse, serían incompatibles con la normativa de la Organización Mundial de Comercio y con los compromisos adquiridos por Argentina en el marco del G-20``.
Brasil, primer socio comercial de Argentina, también expresó su inquietud por este asunto e incluso dijo que tomaría represalias de mantenerse las trabas.
En medio de la polémica, la ministra de Industria, Débora Giorgi, intentó poner "paños fríos" a esta situación y dijo días atrás que "van a ingresar todos los productos importados que el mercado demande``. Sin embargo, en los hechos algunos importadores argentinos de alimentos ya estaban cancelando los pedidos de compras.
"Alivio". Esa fue la sensación con la que la Cámara de Importadores argentina (CIRA) se quedó ayer luego de escuchar la declaraciones en España de la presidenta argentina.
El encargado de Relaciones Institucionales de esta cámara, Miguel Ponce, dijo ayer que los comentarios de la mandataria trajeron "tranquilidad" y "alivio" y anunció que la solución al conflicto esta más cerca.
Esta gremial mantuvo ayer una reunión con Moreno, para analizar cuáles son las dificultades que enfrentan algunos sectores en las aduanas. Precisamente ayer el gobierno argentino liberó algunos camiones brasileños de choclo que estaban detenidos en la frontera.
En ese sentido, para medios brasileños hubo presiones de la Unión Europea y Brasil y, por eso, el gobierno argentino se vio obligado a flexibilizar la decisión de restringir la importación de alimentos no frescos.
Por otro lado, Ponce informó que luego del encuentro con Moreno cada sector importador presentará en una próxima reunión con el secretario de Comercio Interior cuáles son las dificultades puntuales que tiene cada uno para luego plantearle un propuesta integral para terminar con el conflicto.
"El objetivo que tenemos es que los alimentos continúen llegando a la mesa de los argentinos en precio y forma", declaró. En base a AP y La Nación