RENZO ROSSELLO
El 40% de las mujeres que cumplen penas de penitenciaría en Montevideo son jóvenes jefas de hogar que se han dedicado a la venta de drogas como medio de subsistencia. Pero tal vez el dato más alarmante es que más del 70% padecen adicciones.
"La primera vez que salí de Cabildo en una salida transitoria me temblaban las piernas", dice Margarita, quien está a punto de cumplir su pena y es delegada del grupo de reclusas que trabaja en la Casa de Medio Camino. Este centro, ubicado en la calle Andes casi Cerro Largo, es para quienes cumplen la última etapa de sus sentencias y están a punto de recobrar la libertad. Actualmente hay 20 mujeres alojadas allí, casi todas con 48 horas semanales de salidas transitorias.
Todas ellas tienen en común el haber pasado por lo peor, que es la primera etapa de la reclusión. Conviven en ese centro en un régimen "de puertas abiertas" y es casi una marca de orgullo no haber quebrantado las normas y haber regresado siempre de cada salida.
"Hace casi un mes que acá hay una paz increíble", dice Margarita con una sonrisa y agrega con picardía "algo va a pasar, en cualquier momento viene un tsunami". Convivir no es fácil en un centro de reclusión. "Es como una familia, después de todo en una familia grande siempre hay de todo, como acá", afirma Margarita.
Pero lo cierto es que el clima interno en la Casa de Medio Camino es distendido. No es lo mismo en Cabildo, donde actualmente hay casi 400 mujeres recluidas. Hay 25 de ellas, jóvenes madres con hijos pequeños, que esperan su traslado a la Unidad Penitenciaria El Molino, el nuevo centro modelo que aún no comenzó a funcionar porque no se logró completar la plantilla de trabajadores.
Hay muchas esperanzas puestas en ese centro, de las autoridades y de las propias reclusas. La población carcelaria femenina ha experimentado un marcado crecimiento en las últimas dos décadas, aunque aún dista mucho de llegar a las cifras críticas de la población reclusa masculina, alrededor de 9.000 en todo el país. Según el último censo nacional hay 624 mujeres cumpliendo penas de prisión en todo el país. Este censo fue el primero que se logró concretar y hay otro en curso a nivel nacional que abarcará a toda la población en prisión, para el que el Ministerio del Interior cuenta con el apoyo de la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito (Onudd). Sin embargo, sus resultados no se conocerán antes de fin de año.
MADRES JÓVENES. El caso de Margarita, la delegada del grupo de reclusas, forma parte de la franja decididamente minoritaria de mujeres en prisión. Es profesional universitaria, tiene más de 46 años y cumple sentencia por un delito económico.
El 41% de la población reclusa de Montevideo, por ejemplo, son mujeres de 18 a 28 años. El 40,35% de esa población cumple pena por violación a la Ley de Estupefacientes, y este es, precisamente, uno de los datos más relevantes del censo.
"Que la mayoría viva de la venta de estupefacientes, en primer lugar y muy por encima de la rapiña, que es el otro delito que sigue, es uno de los datos que más nos llamó la atención y creemos que es uno de los que marca el cambio que ha tenido la población reclusa en estos últimos años", dice la comisario inspector Margarita Hermida, asesora en Asuntos Penitenciarios y Género de la Dirección Nacional de Cárceles.
Hermida fue quien propuso y supervisó el censo de población a nivel nacional, un trabajo que llevó cuatro meses. "Si queremos tener verdaderas políticas carcelarias tenemos que saber en qué situación estamos, de ahí la idea del censo", resume la jerarca policial.
Por lo pronto, para Hermida es claro que las cosas cambiaron bastante desde que la Cárcel de Cabildo pasó a la órbita de la Dirección Nacional de Cárceles en 1989. Hasta ese año el centro estaba bajo la administración de la Congregación del Buen Pastor de la Iglesia Católica. En ese momento había 35 reclusas. "No se consumían drogas y habían ventanas abiertas", recuerda Hermida.
Todo eso cambió y lo hizo drásticamente. "Más del 70% de las chicas que entran son consumidoras de drogas", señala.
Pero los datos del censo muestran otro dato significativo. Podría pensarse que esta situación ocurre tan solo en la capital del país, pero no es así.
"El delito, y en particular los delitos vinculados a la Ley de Estupefacientes, se corrieron también al interior del país", señala Hermida.
Y los números lo demuestran: el 27% de las 225 mujeres recluidas en el interior del país lo está por violación a la Ley de Estupefacientes. Le sigue el 14% de procesadas por delitos de rapiña y se mantienen similares proporciones a Montevideo en las otras categorías.
HIJOS Y RECLUSIÓN. "Uno de los mayores problemas que enfrentamos en el sistema es el de las víctimas secundarias, los hijos no institucionalizados de las reclusas", señala Hermida.
El grueso de las mujeres que entran a cumplir penas por distintos delitos es a la vez madre, y en muchos casos de niños muy pequeños: las 665 reclusas son madres de 1.061 hijos menores de edad, el 60% de ellos son de Montevideo.
Los niños de muy corta edad, de 0 a 3 años, están alojados con sus madres: hay 23 niños de esa edad en Cabildo y 25 en el resto del país. La Cárcel de Mujeres cuenta con una guardería, "Pájaros Pintados", atendida por personal de INAU, que da soporte para que las madres puedan tener actividad en talleres o trabajo remunerado.
Pero la salida para estas madres es la Unidad Penitenciaria El Molino, el antiguo motel reciclado como centro de reclusión que aspira a convertirse en una cárcel modelo. "Por primera vez en 111 años vamos a tener una progresividad adecuada para las reclusas, algo que veníamos pidiendo hace décadas", dice Hermida, quien lleva 32 años en el servicio.
"El resto de las reclusas tienen hijos que quedan a cargo de familiares y en algunas ocasiones en el INAU. Sin embargo hay casos de niños no institucionalizados que no reciben ningún tipo de cobertura, precisamente es uno de los datos que buscábamos establecer con el censo para empezar a buscar soluciones", explica la jerarca.
Para muchas madres se agrega el problema de la adicción a estupefacientes, en particular al consumo de pasta base, que ofrece un rango más problemático de comportamiento. "Muchas madres que entraron muy mal pudieron hacer su proceso y salir de la adicción", señala Hermida.
En los hechos la pasta base supuso un cambio profundo en los estratos más desfavorecidos de la sociedad. "La droga trajo una problemática de familias monoparentales y de muchos embarazos, esa es la realidad que hoy tenemos, la que vemos acá", explica Hermida.
Por ello cree que la mejor solución es el trabajo. "Yo lo he comprobado, con la laborterapia los adictos van cambiando sus conductas. Por eso no concibo un sistema que no esté basado en el trabajo y el estudio, y no hablo solamente del régimen de redención de la pena, sino de lo que el trabajo puede ayudar a recuperar a una persona", dice Hermida.
La cifra
624 Es la cantidad de reclusas en todo el país, según el censo de la Dirección Nacional de Cárceles, 399 pertenecen a Montevideo.
Ingresaron 50 presas a Cabildo en 45 días
El viernes, el Comisionado Parlamentario para el Sistema Carcelario, Álvaro Garcé, visitó la Cárcel de Cabildo junto a la presidenta de la Cámara de Diputados, Ivonne Pasada. Al terminar la recorrida, Garcé envió una señal de alerta a las autoridades. "Estoy sumamente preocupado por el ritmo de aumento que ha tenido la población carcelaria en Cabildo. En los últimos 45 días ingresaron más de 50 personas, eso quiere decir que actualmente hay alrededor de 370 reclusas, con 24 niños, y si tomamos en cuenta el traslado de 90 reclusas que se hizo hace unos dos meses al C.N.R. hoy bien podría tener Cabildo una población de casi 500 personas", dijo Garcé a El País.
Aún con el traslado que mencionó el representante parlamentario, Cabildo atraviesa una severa situación de hacinamiento. "Hoy tenemos a decenas de mujeres durmiendo en colchones en el suelo. Esto se debe, obviamente, al acelerado aumento de ingresos por lo tanto no estoy culpando a las autoridades, hay situaciones que desbordan a cualquier jerarca", señaló Garcé.
"Me convencí de la necesidad de aprobar la Ley de Emergencia del Sistema Carcelario a la brevedad, por supuesto que los términos definitivos corresponderán a los legisladores, pero espero que tenga un rápido trámite", concluyó Garcé, que esta semana se reunirá con el ministro Eduardo Bonomi.