EDUARDO BARRENECHE
Además de ser un elemento de presión usado por Adeom cuando hace paros, la basura genera US$ 50 millones anuales. Gran parte de ese dinero se mueve en la informalidad. Todos los candidatos le dedican parte de su programa a este problema.
La acumulación de basura alrededor de los contenedores impacta la campaña a siete días de las elecciones municipales. Una resolución de Adeom de la semana pasada de no realizar horas extras en la División Limpieza provocó la saturación de 1.500 contenedores.
"Los problemas de mala gestión y el déficit de la prestación de los servicios es responsabilidad del gobierno departamental. Adeom ha presentado propuestas para la mejora de los mismos y forman parte de nuestra plataforma reivindicativa", señaló ayer el sindicato.
El martes 27, la intendenta Hyara Rodríguez solicitó a la población que guardara hasta mañana los residuos en sus casas para que no se acumularan en la calle. Ayer no se hizo levante de basura por el feriado del Día de los Trabajadores y el gremio municipal decidió mañana lunes parar 24 horas.
Según la IMM, el servicio se regularizará recién el próximo viernes, 48 horas antes de las elecciones municipales.
Para la candidata nacionalista Ana Lía Piñeyrúa, la recolección de residuos "es un grave problema" en Montevideo porque "está mal gestionada".
Una prueba de ello, agregó, es que el sistema "colapsó" hace unos días por las medidas adoptadas por Adeom y el no cumplimiento de horas extras.
Por su parte la candidata del Frente Amplio, Ana Olivera, dijo a El País que pretende instrumentar un plan de impacto de limpieza en la ciudad mientras elabora un programa director de recolección y disposición final de residuos. Las propuestas de Olivera apuntan a concientizar a los ciudadanos de que deben reciclar la basura en sus domicilios; instalar contenedores para material seco y húmedo y procurar la reinserción laboral de los clasificadores mediante capacitación para que retornen a empleos o que formen cooperativas.
El candidato de Unidad Nacional, Javier de Haedo, indicó a El País que hay que buscar una solución al tema de los carritos que recolectan y clasifican basura en la ciudad. "La Intendencia tiene que retomar el control y clasificación de basura y aprovechar el valor económico. Debe haber clasificadores formales y seguridad social para sus hijos. Y en dos años no debería haber más carritos circulando por Montevideo", dijo.
El candidato del Partido Colorado, José Villar, dijo que el problema de la basura "es estructural" en Montevideo y culpó a las autoridades de la IMM de establecer "un mal diálogo" con los municipales.
El también colorado y candidato por "Vamos Uruguay", Luis Alberto "Ney" Castillo, responsabilizó a la IMM por permitir la existencia de "familias enteras incrustadas en la basura". Agregó que las autoridades han actuado en forma negligente en el tema y están condenando a los "chiquilines a vivir entre la mugre".
Los depósitos son los que más lucran
El negocio de la basura. El acopiador llega a ganar hasta cinco veces más de lo que pagó por el material al hurgador | Por miedo a los robos, clasificadores duermen con sus caballos
"La basura es un negocio millonario que comienza con un niño clasificando restos dentro de un contenedor", dijo a El País el director del programa Uruguay Clasifica del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), Nicolás Minetti.
En 2008, representantes de la Intendencia de Montevideo y de la Dirección General Impositiva (DGI) comenzaron a reunirse para buscar un marco regulatorio para esta actividad que se movía en forma totalmente irregular.
A fines de ese año, la DGI emitió la resolución 2098/08 que establece una renta ficta del 5% a los grandes depósitos de basura.
Según fuentes de esa repartición estatal, la mayoría de los grandes depósitos se acogieron a este sistema y han formalizado su actividad. En el último año y por primera vez, una decena de depósitos acopiadores de basura pagaron a la DGI entre US$ 600.000 y US$ 1 millón por concepto de renta.
Cada montevideano genera más de un kilo de basura por día. Ello determina que a diario unos 500 viajes de camiones ingresen a las usinas de disposición final de residuos con unas 2.000 toneladas de residuos sólidos urbanos.
Minetti estimó que cada familia de clasificador reúne entre US$ 400 y US$ 500 mensuales dependiendo si tiene o no carro con caballo y la ruta que realiza. No es lo mismo clasificar en Pocitos que en La Teja.
La gremial de clasificadores considera que solo en Montevideo hay entre 15 mil y 20 mil personas viviendo de la basura.
Según esas cifras, el negocio de la basura genera en Montevideo entre US$ 50 millones y US$ 54 millones anuales.
En 2008, un censo realizado por la Guardia Ambiental de la comuna capitalina concluyó que existen 5.074 clasificadores en Montevideo, de los cuales el 85% declara realizar la actividad en familia.
Por su parte, el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) dice que hay 4.400 hogares de clasificadores, según datos del Plan de Asistencia Nacional a la Emergencia Social (PANES).
Tras aclarar que se trataba de un mercado extremadamente informal, Minetti rechazó las estimaciones realizadas por jerarcas de la Intendencia de Montevideo y calculó que este negocio mueve entre US$ 6 millones y US$ 20 millones anuales. "La mayor parte de ese dinero va a parar en manos de los intermediarios", dijo.
Apenas una cuarta parte de lo recaudado termina en las manos de clasificadores. Es que la cadena de comercialización de la basura tiene varios eslabones. Después que esta es clasificada, el hurgador la lleva a un depósito de su zona. Este lo vende a acopiadores y, a su vez, estos la comercializan a una fábrica recicladora o la exportan.
Minetti, del programa Uruguay Clasifica, afirmó que, al final de la cadena de comercialización de la basura, el kilo de cartón, plástico, papel o vidrio vale entre tres y cinco veces más del precio que vende el clasificador.
Dependiendo de la calidad del material, el kilo de cartón se paga en los depósitos a $ 0,60; papel blanco, $ 2; plástico limpio, $ 5; y plástico sucio, $ 1.
MANIOBRAS. Renzo tiene 50 años. Fue reciclador desde niño. Su padre fue reciclador y lo mismo su abuelo. Trabaja entre siete y 10 horas por día cargando su carro con caballos con unos 200 kilos de plástico, cartón, papel blanco y vidrios.
Dice que sus hijos no reciclan la basura y advierte que quiere que ellos estudien para que no tengan que "vivir lo mismo que yo".
Según Minetti, la mayoría de los clasificadores son renuentes a reconocer que sus hijos trabajan en la misma actividad.
"Cada niño de una familia de clasificadores participa en el trabajo en alguna etapa. Sus padres no lo ven como algo malo que trabajen", dijo el director de Uruguay Clasifica.
Luego de clasificar la basura en su casa, Renzo se dirige a un depósito para venderla. La desconfianza entre clasificadores y el dueño del depósito es mutua. Generalmente esta desconfianza está abonada por viejas diferencias de pesaje.
"Todo clasificador muere en la balanza", señaló Renzo.
Por eso, en el depósito donde vende Renzo hay dos balanzas: se pesa en una y luego en la otra. De esa forma, el dueño del depósito espanta las sospechas de balanzas "arregladas".
El caballo es clave para el clasificar. Los robos son continuos. Por eso, muchos clasificadores optan por adosar a su casa un refugio para el caballo.
"Mi caballo lo paso por la puerta de entrada de la casa. Si alguien me lo quiere sacar, tiene que pasar al lado de mi cama", explicó Renzo.
Un carro con caballo con habilitación para clasificar ronda los $ 15.000. En cambio, un carro con un animal pero sin habilitación se paga $ 8.000.
Renzo dice que su caballo está mejor alimentado que él. "Es mi herramienta de trabajo -señaló-. Representa mis brazos y mis piernas".
Costo: Un carro con caballo y habilitado por la IMM tiene un valor en el mercado de $ 15 mil.
Basurales endémicos y negocios
A mediados de este año, mediante la Ley de Envases, los ministerios de Vivienda y Desarrollo Social, la IMM y la Cámara de Industrias instrumentarán un primer plan piloto de circuitos limpios e islas de recepción para recolección selectiva de envases no retornables. En su gestión intervendrán cooperativas de recicladores, quienes comercializarán lo producido.
Según datos oficiales de 2007, el 63% de los residuos domiciliarios corresponden a materia orgánica; el 28% restante contiene material reciclable: 10% de papel y cartón, 2% de latas, hierro y aluminio, 5% compuesto por vidrio y 11% por plásticos.
El sistema de recolección de contenedores fue instalado en el 2003 por la IMM. Hoy cubre el 63% del departamento.
El sitio de disposición final de residuos se encuentra entre Camino Carrasco y Cochabamba. Se trata de una extensión de 121 hectáreas, de las cuales ya han sido utilizadas unas 79.
El 30% de lo que se deposita en el vertedero llega a través de particulares y empresas privadas. El 70% restante lo transportan distintas dependencias de la IMM.
La comuna posee unos 100 camiones de distinto tipo dedicado a la limpieza de la ciudad y unos 1.000 trabajadores en la División Limpieza.
Según datos de la IMM, en Montevideo hay unos 120 basurales endémicos. Y 30 "puntos verdes" donde la comuna levanta residuos.
Adeom: "hay falta de gestión" de IMM
El dirigente de Adeom, Pablo González, afirmó que "no funcionó" en Montevideo el sistema de contenedores. "No hay personal, camiones ni recipientes suficientes", dijo. Adeom explicó ayer que el paro de mañana se debe a que la IMM incumplió un acuerdo verbal sobre la unificación de los dos subescalafones administrativos. "Luego de un año y medio de negociaciones y a punto de llegar a un acuerdo, la intendenta Hyara Rodríguez comunica que dicho tema se lo deja a la próxima administración", agrega. Con respecto al corte de las horas extras de la semana pasada, Adeom dijo que este se debió a que funcionaban el 50% de los camiones. "Hay una falta de gestión ya que una simple resolución de horas extras generó una distorsión en la limpieza de la ciudad", agrega.
Hurgadores desde la época de la colonia
Hay documentos históricos que revelan esta actividad
La comercialización de restos domiciliarios es tan vieja como Montevideo. Existen registros históricos de que en 1842 ya habían hurgadores trabajando en un vertedero ubicado al costado de la Ciudadela.
"Cada vez que volcaban la basura hasta allí se acercaban piaras de cerdos y hurgadores que juntaban el trapo que era luego vendido", dijo el director del Programa Uruguay Clasifica del MIDES, Nicolás Minetti.
En 1870 se habló de hurgadores en el vertedero que funcionaba en el predio donde hoy está el Cementerio del Buceo.
Hay documentos históricos de que en usinas de disposición de residuos de la IMM, creadas entre 1950 y 1970, ya habían personas que vivían de lo que recogían en la basura. Muchas veces los hurgadores no solo extraen material reciclable de los residuos, sino también viejos muebles, ropas, y calzados deportivos que luego venden en ferias barriales.
Minetti recordó que la dictadura (1973-1985) trató de combatir esta actividad informal realizando una requisa general de carros. "Muchos clasificadores todavía la recuerdan con dolor", dijo. Sin embargo, los clasificadores crearon chatas con rulemanes y salieron a la calle hasta que podían comprar otro carros. Muchas veces, eran sorprendidos por patrullas militares que los detenían y los obligaban a pasar la noche tras las rejas.
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