THE NEW YORK TIMES | CONSTANCE ROSENBLUM
Un vistazo a las películas sobre la adopción listadas en la Internet Movie Database, como "Broken Promises: Taking Emily Back`` y "Dwarf Family Adoption", advierte que la cultura popular ve el tema en clave trágica o de "extrañeza".
Los medios, por su parte, suelen reducirlo a titulares sensacionalistas. Si no tratan de Madonna o Angelina Jolie persiguiendo niños en el Tercer Mundo, tenemos a la mujer de Tennessee que recientemente devolvió a su Rusia nativa a un chico adoptado de siete años porque consideró que su comportamiento era inapropiado. De ahí que una película como Mother and child, que explora el tema de manera seria y matizada y no predica, resulte una rareza. Escrita y dirigida por Rodrigo García, la película, que se estrena el 7 de mayo, se centra en tres complejas mujeres que enfrentan el tema desde perspectivas muy diferentes.
PERSONAJES. Está Karen, interpretada por Annette Bening, que queda embarazada a los catorce años, entrega su hija ante los requerimientos de su madre, y pasa los siguientes treinta y siete años peleando contra un casi paralizante sentido de pérdida.
Está Elizabeth (Naomi Watts), irrevocablemente marcada por su condición de hija de una madre soltera, y educada por una familia adoptiva. Convertida en una abogada exitosa, vive en una suerte de caparazón que la protege de algunos tumultos emocionales que acechan en el mundo exterior.
Por fin tenemos a Lucy (Kerry Washington), desesperada por adoptar un hijo porque no puede concebir, y enfrentada a su marido por ello.
En una película como ésta, el público anticipa un sentido de clausura. Y aunque la reunión de madre e hijo prometida por una canción de Paul Simon puede resultar elusiva en la vida real, no implica ninguna revelación señalar que en el desenlace, tres vidas aparecen inextricablemente entrelazadas de una manera inesperada y casi misteriosa.
Se podría esperar que un escritor se acerque a temas como éste a través de su historia personal. Pero García, cuyos créditos incluyen la película Nueve vidas y programas de televisión como En terapia, Los Soprano y Big Love ha dicho que se sintió atraído por el tema no a través de una experiencia de primera mano sino como una mezcla de sentimientos sobre sus propios hijos biológicos.
"Empecé a escribir sobre esto cuando tuve mi segunda hija", dice García, que tiene dos hijas, de 14 y 11 años, y vive en California. "Me impresionó la fuerza del vínculo con los hijos propios, y me hizo querer explorar qué ocurría si te separan de uno de ellos. Podía ser un divorcio, o la mudanza de uno de los padres a otra ciudad. Pero cualquiera fuera la causa, la separación es insoportable".
Colocando algunos de los acontecimientos en el pasado, por ejemplo el hecho de que Karen dé a luz a su hijo en lugar de abortar, García enfrentaba ciertos temas políticos pesados.
El fallo de la Suprema Corte en el caso Roe vs. Wade, que facilitó el aborto, fue aprobado en 1973, pero llevó mucho más tiempo llevarlo a la práctica. "Incluso después de él, si eras una chica católica en el Sur de California, el aborto no era una solución sencilla o fácil", señala García. "Y en esa época, la mayoría de las adopciones se realizaban de manera secreta, de modo que la posibilidad de que Karen pueda encontrar al hijo que dio en adopción resulta muy remota".
"Lo que estoy tratando de decir en mi película es que, a veces, tus mayores sueños no se cumplen", agrega. "Uno tiene que aceptar ese hecho, y tratar de encontrar la paz".
La creación de personajes tan distantes de los habituales estereotipos de Hollywood es un aspecto que las tres actrices destacan.
"Cuando leí el libreto me sentí muy conmovida". dice Washington. "Me emocionó encontrarme con un libreto en el que las mujeres no son simplemente maniquíes. Estos personajes son realmente ricos y tridimensionales. Es raro encontrarse con algo tan hermosamente escrito".
recuerdos. Hablando de la manera en la que intentó entender a su personaje, Bening describe un incidente ocurrido mientras crecía en suburbio de San Diego, con 9 o 10 años, más pequeña aún de lo que es Karen al comenzar la película.
"Era antes de Roe v. Wade", dice. "Recuerdo visitar la casa de una familia muy religiosa, y descubrir que una adolescente vivía con ellos, En determinado momento me di cuenta de que estaba embarazada. Obviamente, la habían enviado con esta familia hasta que diera a luz".
"Ese es el punto de vista del personaje que interpreto", añade Bening. "Es el núcleo del asunto: una mujer que queda accidentalmente embarazada y debe dar a su hijo. Es una situación increíblemente rica y triste en muchos aspectos".
Quienes analizan la forma en que las mujeres son tratadas en las películas sugieren que la escasez de películas serias sobre la adopción refleja en parte la naturaleza riesgosa del tema.
"Mientras las películas sobre familias adoptivas tienden a ser optimistas y positivas, las adopciones en sí mismas tienen frecuentemente un final menos feliz", declara la periodista Jennifer Merin. "La adopción implica habitualmente mucho secreto, estigma y vergüenza. No le permite a la gente desembarazarse de sus compromisos más dolorosos".
Un creador de cine y televisión
No es fácil ser el hijo de Gabriel García Márquez, pero Rodrigo García Barcha se las ha arreglado para divulgar un talento propio sin necesidad de apelar a parentescos famosos. Nació en Bogotá, Colombia, en 1959, pero casi toda su carrera la ha llevado a cabo en la televisión y ocasionalmente el cine de los Estados Unidos, donde comenzó realizando trabajos como iluminador y camarógrafo y ha saltado luego a desempeñar tareas de guionista, productor y director.
Aunque no siempre es fácil detectar un estilo o unas preferencias personales en empeños industriales en los que participa mucha gente (García ha dirigido episodios de Los Soprano, de Six Feet Under, de Big love), en lo que cabe suponer su mayor grado de compromiso ha mostrado casi siempre un gusto por ciertos climas fantásticos (varios capítulos de Carnivale), y especialmente una sensibilidad humana que lo vuelca a los cuadros corales, los dramas intimistas y la exploración de psicologías, preferentemente femeninas.
Algunos de esos rasgos son muy perceptibles en sus trabajos para la gran pantalla, que comenzaron en el 2000 con el film Con solo mirarte y se han reiterado con variantes en Nueve vidas (2005) y, aparentemente, en esta Mother and child cuyo estreno norteamericano se anuncia. Recientemente ha trabajado en Revolución, un film colectivo realizado en México, integrado por diez episodios dirigidos por diez directores.
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