MATÍAS CASTRO
La foto muestra a la chica exhibiendo sus posaderas y algo más, vestida apenas con un bikini y gateando sobre una cama. Su mirada se dirige a la cámara y es bastante insinuante. Junto a la imagen hay un titular que dice que su hermano fue condenado a un año y medio de cárcel por robar un auto. Extraña combinación.
La chica en cuestión es Adabel Guerrero, una vedette argentina que en los últimos dos años ha dado un salto muy fuerte en su país. Su primer golpe mediático de verdad (ya había hecho muchas producciones fotográficas semivestida y participado en teatro de revistas) fue compitiendo en Bailando por un sueño. Eso la puso en el horizonte de las principales vedettes del ambiente porteño y también consagró su imagen como una de las figuras más sexies. El otro paso que dio no se vio tanto en Uruguay, ya que fue cuando el año pasado consiguió el protagónico de una nueva versión teatral de Doña Flor y sus dos maridos.
Por aquel tiempo ya se comenzó a hablar de su pareja estable y los medios la miraban con un poco más de seriedad que cuando solamente lucía su trasero rodeado de plumas sobre un escenario. Igualmente su fuerte siguió siendo su cuerpo, como Pamela David y muchas otras. Y como le ocurre a casi todas las vedettes de destaque (Wanda Nara, Evangelina Anderson, Nazarena Vélez, etc.) hay un punto en sus carreras que parecen volverse más serias, que no salen tanto en revistas con poca ropa, se casan en lugar de jugar a ser bombas sexuales, tienen hijos en vez de pelearse con otras vedettes, hablan de sus familias y no de sus preferencias en la intimidad. Pero ninguno de esos cambios resulta ser totalmente radical. El único giro de verdad que le pueden dar a sus carreras sería dejar lo que hacen. Pero siguen ahí y tienen claro que gran parte de su público las sigue por sus físicos. Por eso se puede encontrar una combinación tan llamativa de una noticia de un drama familiar ilustrada con una foto sexualmente provocativa. Solo ocurre en esos ambientes.
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.