Las autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de Grecia intentaron acelerar el paso ayer para poner fin a la crisis presupuestaria en que está hundido el país, pero tropezaron con la intransigencia de Alemania que se niega a firmar un "cheque en blanco".
El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle sostuvo que "no estamos dispuestos a hacer un cheque en blanco".
"No está para nada acordado que Grecia reciba efectivamente la ayuda de Europa. No hacemos un cheque en blanco", repitió y recordó que Atenas debe "primero elaborar un programa estructural sólido de consolidación presupuestaria con el Fondo Monetario Internacional".
"Sólo puede haber ayuda si no hay otros medios para estabilizar nuestra moneda común (...) Todos los contribuyentes europeos no podrían ser responsables de los errores de gobiernos nacionales", agregó.
Pese a ello, el director general del FMI, Dominique Strauss-Kahn y el ministro griego de Finanzas, Georges Papaconstantinou, dijeron que confían en el resultado de las negociaciones.
"El FMI, los socios europeos y todos los que están involucrados en el esfuerzo financiero reconocen la necesidad de velocidad", declaró Strauss-Kahn.
Papaconstantinou, por su parte, afirmó que el mecanismo de ayuda estará listo para mayo.
En tanto, la ministra de Economía de España, Elena Salgado, se encargó ayer de dejar en claro que la situación de España no se asemeja a la de Grecia además de que ellos están implementando un plan de reducción del déficit. AGENCIAS
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