Los ministros de finanzas y banqueros centrales de los países desarrollados y de los principales emergentes están reunidos hoy en Washington para debatir proyectos de regulación del sector financiero, en plena crisis griega que podría extenderse a otros países de la eurozona. Si bien reconocen que la economía mundial está en mejor estado que hace un año, temen por lo que pueda pasar en Grecia.
El primer ministro griego George Papandreou solicitó oficialmente hoy la activación del plan de rescate conjunto formulado por los países de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional para poder pagar su abultada deuda soberana. Dijo que es "una necesidad nacional".
En respuesta, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, emitió una declaración según la cual el organismo está dispuesto a "actuar con premura" ante el pedido de Grecia y prometió responder rápidamente a la demanda. Strauss-Kahn se iba a reunir mañana con el ministro griego de Finanzas George Papaconstantinou. Los funcionarios del FMI dijeron que continúan los contactos de emergencia entre un equipo de la entidad que llegó a Atenas a principios de semana y el gobierno socialista griego.
El gobierno de Barack Obama, por otro lado, anunció hoy que "monitorea de cerca" la situación y anunció su apoyo al pedido de rescate por medio del portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs.
HERENCIA. Papandreou explicó que Grecia se ha visto empujado a este extremo por "las decisiones criminales del anterior gobierno" que dejó al país "como un barco listo para hundirse".
"Nuestros socios harán lo necesario para (...) enviar a los mercados el mensaje de que la Unión Europea no juega y está protegiendo el euro", declaró Papandreou desde la isla de Kastelorizo al anunciar la demanda de activación del plan.
El plan de ayuda consensuado por los 16 países de la Eurozona prevé conceder a Grecia préstamos bilaterales por valor de 30.000 millones de euros este año, a un interés del 5% aproximadamente. Alemania será el principal contribuyente, con unos 8.400 millones. Aparte, el FMI debe aportar otros 15.000 millones de euros.
Sin embargo el gobierno de Angela Merkel teme que el envío de ayuda anime a otros países, altamente endeudados, a dejar aumentar el agujero de sus finanzas públicas.
El presidente del banco central alemán, Axel Weber, advirtió contra el "riesgo de contagio" de la crisis de la deuda griega a los países de la zona euro que "siguen teniendo un déficit público muy elevado", como es el caso de Portugal, Irlanda o España.
Por el contrario, otros miembros de la Eurozona, como Francia y España, se felicitaron de la iniciativa griega.
La ministra española de Economía, Elena Salgado, cuyo país contribuirá con 3.670 millones de euros, descartó que haya un peligro de contagio. Subrayó que Grecia es "un caso especial" y que la deuda pública de España, en 53,2% del PIB en 2009, está "más de 20 puntos por debajo de la media europea", que era de 73,6% el año pasado.
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