MATÍAS CASTRO
Varios años atrás era panelista del programa de chimentos más conocido. Luego hizo su propio programa, desde donde que cambió insultos con sus ex compañeros, riñendo sobre ética de trabajo. Llegó a extremos de espectacularidad televisiva como subirse a un helicóptero para irrumpir desde el aire en el patio de la casa de Gran Hermano, cosa supuestamente prohibida. Hace diez días dijo: "El viaje a Haití me cambió la esencia". Es la argentina Viviana Canosa, que se ha relanzado con un aparente cambio de espíritu en lo que hace ante cámaras.
Siempre fue una persona provocativa, con espíritu protagónico y no pasó desapercibida ni siquiera cuando fue panelista de Intrusos en el espectáculo. Y no ha sido solo cuestión de su cabellera roja, sino de su actitud, que, después de todo, es un arma fundamental para sobrevivir en el mundo de la televisión. Este año rehizo su programa, Los profesionales, para enfatizar en lo que ellos llaman "el costado humano" de sus entrevistados, ya sean vedettes, productores, cantantes u otra cosa. Luego de años en los que hemos visto crecer el poder y la influencia de los chismes y de la farándula, ese cambio ha sido especialmente llamativo, ya que viene acompañado de las palabras de ella.
"En la televisión, el 90 por ciento serán gatos, pero prefiero hablar de las minas laburadoras. Yo conseguí mi lugar a base de esfuerzo y trabajo, no me acosté con nadie", dijo en una entrevista hace poco. Claro que declaraciones como esa son relativamente frecuentes, e incluso muchas veces se escuchan de parte de mujeres que suelen ser popularmente identificadas como "gatos", es decir, chicas ambiciosas y de vida fácil (por usar un eufemismo).
Lo cierto es que en el fondo Canosa enfrentó varios cambios, ya que se separó y mudó a su programa de canal. Así que tenía que relanzarse y presentarse en sociedad con algo distinto. Por otra parte es una exigencia televisiva, ya que si no hay cambio o evolución se corre el riesgo de perder la carrera.
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