Un temporal registrado en Río de Janeiro desde la noche del lunes y hasta hoy, considerado el peor desde que se toman registros, paralizó a la ciudad y afectó a gran parte del estado, y causó al menos 80 muertos, con riesgo de que la cifra aumente.
El presidente, Luiz Lula da Silva, afirmó hoy que "pide a Dios" que cese la lluvia que castiga a la ciudad, donde se concentra la mayor cifra de víctimas mortales, y donde había riesgo para las viviendas precarias de los sectores más empobrecidos.
Alrededor de 20 personas estaban hoy desaparecidas.
El transporte en la ciudad estaba virtualmente paralizado y las clases fueron suspendidas.
"La humanidad no puede controlar la intemperie y cuando llueve durante más de 15 horas seguidas, como ahora, los trastornos son demasiado grandes", dijo Lula a radio Tupí en Río de Janeiro, donde hoy tenía previsto visitar favelas (barriadas pobrísimas).
"Hoy está lloviendo en Río lo que llueve en un mes, entonces que la gente se quede en casa y que quienes ya están en la calle tengan calma, porque el momento es muy serio y hay que tener serenidad", subrayó el mandatario.
Fue entonces cuando dijo que "lo único que se puede hacer en este momento es pedirle a Dios que pare un poco la tempestad para que se recupere la normalidad".
Desde inicio de la mañana, las autoridades estaduales y municipales pidieron a la población permanecer en sus casas y abandonarlas en el caso de las ubicadas en las favelas, consideradas áreas en riesgo por los aludes de tierra y lodo.
"La prioridad es salvar vidas y evitar más muertes. Por favor, salgan de sus casas y vayan hasta lugares seguros, aquellos que vivan en las zonas de riesgo. Quedarse allí es casi un suicidio", pidió el gobernador del Estado, Sérgio Cabral.
El temporal, considerado por los expertos como "el mayor en la historia de Río desde el inicio de las mediciones", comenzó la tarde del lunes y se intensificó por la noche y la madrugada, con ráfagas de viento de hasta 75 kilómetros por hora.
La mayoría de las muertes fueron registradas en las favelas cariocas, azotadas por los deslizamientos de tierra y de lodo.
En Vila Isabel, zona oeste de la ciudad, cinco personas de una misma familia murieron tras un alud en lo alto del Morro dos Macacos.
Una pareja estaba durmiendo en su casa con los cinco hijos cuando, por la madrugada, tuvo lugar el deslizamiento.
El matrimonio y tres niñas, de 6, 4 y 2 años, murieron enterradas bajo los escombros de la vivienda, mientras los otros dos hijos, de 8 y 10 años, fueron socorridos por vecinos y trasladados a un centro sanitario cercano.
En otro morro, Borel, en Tijuca, otro alud mató a Marcelle Barbosa, de apenas cinco meses de vida, y a una adolescente de 16 años.
Además de las víctimas mortales, las lluvias provocaron heridas a por lo menos 70 personas -entre ellas a 8 bomberos que participaban de operativos de rescate- y una veintena de desaparecidos.
Con las vías principales de acceso a la ciudad inundadas, los aeropuertos sin operar y el transporte público al borde del colapso, el alcalde de la "cidade maravilhosa", Eduardo Paes, criticó la falta de infraestructura frente a "un temporal de semejante magnitud".
"Si tuviera que dar una nota de uno a diez a la preparación de Río ante una situación como esta, la nota sería inferior a cero", afirmó el alcalde, que ordenó suspender las clases en todas las escuelas y universidades.
"No se trata de eximir responsabilidades, pero debo decirlo: la situación es caótica", remató el alcalde.
En menos de 12 horas, algunas áreas de Río acumularon alrededor de 300 milímetros, cuando el volumen previsto para todo el mes de abril es de unos 140.
Los torrentes formados por la precipitación hicieron que muchos conductores abandonaran sus automóviles, que quedaron sumergidos.
Durante toda la jornada, las redes principales de televisión transmitieron imágenes áreas de la ciudad, desierta como en un día feriado y cubierta por el agua, que llegaba a la altura de las rodillas de los pocos peatones que circulaban por las calles.
De acuerdo a las previsiones meteorológicas, las lluvias proseguirán hasta el jueves.
El coronel Sérgio Sim_es, jefe de Defensa Civil, informó que aún las zonas no consideradas en riesgo por deslizamientos pasaron a ser "una amenaza por las fuertes precipitaciones".
"Lamentablemente, la tendencia es que la cifra de víctimas aumente en las próximas horas", alertó. (ANSA).
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