RENZO ROSSELLO
Minutos antes de que se cortaran las negociaciones, el hijo de Ignacio Rospide viajaba con un policía y un maletín con US$ 100 mil para pagar el rescate. Este y otros detalles se conocieron en el fallo judicial.
"Gaucho Rospide, vení que hay un jugador de fútbol que se va para México y te quiere saludar". Eso le dijeron al ex corredor de bolsa los secuestradores cuando lo abordaron en el estacionamiento del club de pesca Armonía en el Parque Rodó.
Ayer la Suprema Corte difundió el fallo del juez Daniel Tapié que procesó al empresario inmobiliario M.C.R. y al panadero H.B. por el delito de secuestro. Todavía queda un prófugo en el caso, se trata de Osvaldo Furtado, un hombre con numerosos antecedentes penales y partidario de eliminar al rehén cuando fracasaron las negociaciones.
De esa primera fase de la indagatoria dirigida por el juez Tapié se desprende el fuerte contraste entre el caso que tomó estado público, y la versión de los acusados que luego insistieron en la teoría del autosecuestro y de una maniobra concertada con Rospide. Pero esa versión es prácticamente demolida por el magistrado en sus argumentaciones.
200 millones. Los secuestradores tenían una idea muy firme de las posibilidades económicas del empresario. Según estimaban ellos el "grupo Rospide tiene 200 millones de dólares". Por eso pensaron que, después de todo, un 1% de esa fortuna estaba a su alcance.
"Vos sos el testaferro de los Peirano", le lanzó uno de los secuestradores a Rospide durante su cautiverio en la exigua pieza al fondo de la panadería. Y también le recordaron su "sociedad" con el conocido contratista Francisco "Paco" Casal.
Entre la noche del jueves 18 de marzo y buena parte del viernes 19, a Rospide se le dijo que muy probablemente estaría secuestrado hasta el domingo. Perspectiva que estuvo a punto de desesperar al empresario que dijo a sus captores que "no aguantaba más" y que tenía que tomar su medicación, de la que estaba privado.
Quizás el momento más duro de las negociaciones fue en las primeras horas del viernes. El hijo de Rospide, que recibía las llamadas de los secuestradores, les dijo que le resultaba imposible reunir la cantidad de dinero que pedían. "Dale que vos podés, los agarrás de los cambios y de la matriz", le replicó el secuestrador.
Bajo la supervisión ya del equipo de Delitos Complejos, el hijo del empresario llegó a reunir US$ 100.000. De hecho, esa misma tarde del viernes salió en su coche, junto a un oficial de particular, al encuentro de los secuestradores para iniciar la entrega. En uno de los últimos contactos, el captor había ordenado: "en 25 minutos en el peaje de la ruta 1".
El hijo de Rospide comenzó a temer lo peor cuando a la hora 19.39 recibió otro llamado al celular, mientras viajaba aún con el policía a su lado. "Tratá de arreglar, no aguanto más". Era su padre. La comunicación se cortó abruptamente. "Ya salí, decime adonde voy, tengo la plata arriba", le envió por mensaje de texto al mismo número del que partió el llamado.
LAS LLAMADAS. La investigación pudo demostrar luego que el contacto entre el empresario inmobiliario M.C.R. -señalado como el planificador del secuestro- y el panadero H.B. fue fluido entre la noche del secuestro y el día siguiente.
De hecho, la primera llamada que cruzaron los cómplices fue a las 22.30 horas del jueves 18. A esa hora M.C.R. aún estaba en el Club Armonía en la cena de camaradería. Cabe recordar que la cena a la que iba el propio Rospide obró también como coartada para el "ideólogo" de la maniobra. Los contactos siguieron a partir de las 8 de la mañana del viernes. Pero también hubo un fluido intercambio de mensajes de texto: dos en la noche del jueves y 27 durante el viernes.
Este intercambio de comunicaciones entre quien se probó que mantuvo a Rospide en cautiverio y quien planificó el secuestro resultó una pieza vital en el entramado que iban armando los investigadores policiales. Mientras unos y otros hablaban, el equipo de Delitos Complejos y el Servicio de Análisis y Telecomunicaciones (SAT) de la Jefatura de Policía comenzaban a "triangular" llamadas y a ubicar lugares y nombres.
Por ejemplo, en los primeros contactos se estableció que las llamadas habían sido hechas desde teléfonos públicos en las zonas de Delta del Tigre y Ciudad del Plata, ambas en San José. Sólo este dato sería más adelante decisivo para ubicar el lugar de cautiverio. Tras la liberación de Rospide, los hombres de Delitos Complejos ajustaron su zona de búsqueda al barrio Hipódromo de la capital maragata, dado que una antena de celular ubicada en esos alrededores había sido el soporte de una de las llamadas por celular en las que Rospide dio la "prueba de vida". Y por el número llegaron al dueño del celular, H.B., y a la panificadora. De allí al conocido desenlace del caso no pasó mucho tiempo.
LA CONFESIÓN. Cuando finalmente H.B. es detenido, llorando admite ante el comisario San Ángel Rosas que había tenido a Rospide en cautiverio. Y también que todo había sido ideado por M.C.R., con quien mantenía una relación regular desde que le alquilaba el local de la panificadora, a cuyos fondos está la pieza donde Rospide estuvo secuestrado.
En ese primer momento y luego al llegar al juzgado, H.B. estaba convencido de que le había salvado la vida a Rospide. De hecho, fue lo que dijo abiertamente ante el juez Tapié y la fiscal Ana María Tellechea.
Luego H.B. cambiaría su versión y comenzaría a hablar de una conspiración para fingir el secuestro de Rospide, con el consentimiento de este y su participación en el 50% de lo que obtuvieran por rescate.
Ahora la Justicia aguarda por la última pieza de esta trama: el prófugo Osvaldo Furtado, sobre el que pende orden de captura.
i Fallo judicial. Lea el texto completo en www.elpais.com.uy
A los acusados nadie les creyó
"Incoherentes, incomprensibles, inverosímiles y pueriles". De este modo califica el juez Daniel Tapié en su auto de procesamiento a las declaraciones del empresario M.C.R. y, sobre todo, de H.B. que apuntaron sobre una maniobra concertada con Rospide para fingir un secuestro.
El magistrado afirma sus conclusiones sobre los careos a los que fue sometido el propio Rospide con los dos indagados, por separado, durante la etapa final de la audiencia.
Al referirse al tono de las declaraciones de los acusados, Tapié señala que "ante las pruebas de cargo que obran en su contra, pretenden alivianar su responsabilidad penal, por un delito de simulación de delito".
"Si analizamos las declaraciones de ambos indagados, cuando pretenden mudar sus primigenias manifestaciones y aclarar la operación previamente acordada (el secuestro simulado de Rospide) entre todos los partícipes, las mismas se tornan incoherentes, incomprensibles, inverosímiles y pueriles", apunta el fallo.
En cambio, al referirse a las pruebas que le llevaron a acusar a M.C.R. y a H.B. del secuestro, Tapié lo califica como "el abundante y rico material probatorio recabado en la presente instancia presumarial, nos da cuenta de que los indagados privaron de su libertad a Ignacio Rospide", señala.
La defensa de H.B. planea apelar este fallo judicial.
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