El papa Benedicto XVI en su mensaje "Urbi et orbi" dirigido a los creyentes al concluir la misa de Pascua, afirmó que la humanidad atraviesa "una crisis que es profunda" y que exige "cambios profundos, una especie de éxodo, de conversión espiritual y moral".
"Jesucristo, con su muerte y resurrección, liberó al hombre de la esclavitud radical, la del pecado, y le abrió el camino hacia la tierra prometida", dijo el papa.
"Un éxodo, explicó Joseph Ratzinger, que tiene lugar primero todo adentro del hombre mismo, y consiste en un nuevo nacimiento del espíritu santo, una liberación integral, capaz de renovar toda dimensión humana, personal y social".
Por su capacidad de renovarse, prosiguió el pontífice, "la Iglesia es el pueblo del éxodo, porque constantemente vive el misterio pascual y difunde su fuerza renovadora en todo tiempo y lugar. También en nuestros días, afirmó, la humanidad necesita de un éxodo, no de retoques superficiales, sino de una conversión espiritual y moral".
La Pascua "no obra ninguna magia, no cura de golpe las angustias de la Iglesia, pero abre la esperanza al futuro, dijo el papa en su mensaje "Urbi et Orbi".
"Como del otro lado del Mar Rojo los hebreos encontraron el desierto, así la Iglesia, tras la Resurrección, encuentra siempre la historia con sus alegrías y sus esperanzas, sus dolores y sus angustias", dijo el papa.
"Esta historia, sin embargo, ha cambiado, marcada por una alianza nueva y eterna, abierta al futuro. Por esto, salvados en la esperanza, proseguimos nuestro peregrinaje", definió.
En su mensaje el pontífice oró también, porque la "potencia salvadora de la resurrección de Cristo embista a toda la humanidad, para que ésta supere las múltiples y trágicas expresiones de una ´cultura de muerte´ que tiende a difundirse, para edificar un futuro de amor y de verdad, en el cual toda vida humana sea respetada y escuchada". (ANSA).
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