PAYSANDÚ | SANDRA KANOVICH
Unas 170 unidades de coches con taxímetro marcharon en la tarde de ayer en Paysandú, en repudio a la violenta rapiña de la que fue víctima un trabajador el pasado jueves y en reclamo de mayor seguridad.
La extensa columna de vehículos recorrió el centro y se dirigió hasta el Balneario Municipal, donde en estos días se registra una importante concentración de público, por la 45ª Semana de la Cerveza.
Los trabajadores del volante reclamaron que se cumplan las normas acordadas a fines de 2009, de instalar en cada una de las unidades el sistema de luz azul de emergencia y que cada central emplee códigos de radio, que permitan dar la alarma en casos de riesgo.
Pasados cuatro meses del acuerdo, un 70% de los coches aún carece de tales sistemas y tampoco se ha iniciado la fiscalización para exigirlos, indicó a El País el presidente del sindicato local, Luis Binnewies.
"Los perjudicados somos los trabajadores, pero también los patrones que muchas veces son quienes trabajan los coches. Ya son cuatro los compañeros que se salvaron de un hecho violento por emplear el equipo", acotó.
El dirigente sindical también admitió que el problema de la seguridad es complejo, ya que compete a toda la sociedad y cuenta con el ingrediente de la minoridad infractora, que es la que suele estar presente en los delitos protagonizados por el sector.
El jueves pasado un taxista fue rapiñado por cuatro individuos que lo hirieron de arma blanca y luego se dieron a la fuga. El conductor fue trasladado al hospital por un vecino de la zona que vio el atraco desde su hogar.
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