En las campañas electorales, los políticos son las estrellas, más cuando se trata de candidatos presidenciales. Ese estrellato los expone ante los electores, que juzgan en función de lo que ven y escuchan si son merecedores de su voto. Pero también los deja algo desnudos frente a personas desequilibradas, que son capaces de perseguirlos como si se trataran de músicos de rock o actores de cine. Estos fans suelen ser muy molestos.
El senador Pedro Bordaberry fue víctima de una de estas personas. El acosador era un hombre con desequilibrios psiquiátricos, detenido el jueves por la Policía. Atrás quedaron meses en los que el líder colorado no sabía si atender su celular o el teléfono de su casa.
Todo comenzó en la campaña para las elecciones de octubre, cuando Bordaberry fue invitado al programa Código País de Canal 12. En la puerta del canal un hombre lo abordó. "Lo vine a proteger, van a atentar contra su vida", le dijo el desconocido, sin ocultar su arma.
Acostumbrado a los abordajes de extraños entre las multitudes, Bordaberry no le dio mayor importancia al episodio.
"Bueno, muchas gracias. No te preocupes", le respondió.
Ya en los estudios de Código País, el periodista Aldo Silva le advierte que en la puerta del canal el hombre seguía firme. Y armado.
"Ta, ta. ¿Qué le vamos a hacer?", buscó tranquilizar Bordaberry.
A la salida del canal, volvieron a cruzarse. Antes que el hombre soltara palabra, Bordaberry se le adelantó: "Muchísimas gracias por cuidarme", le dijo, y se marchó en su vehículo convencido que la cosa terminaba ahí.
Error. A los pocos días el hombre comenzó a llamar al teléfono del domicilio de Bordaberry. "Tantas veces llamaba, que mi señora descolgaba el teléfono. Entonces el hombre llamaba a Antel porque el teléfono estaba roto y nos mandaban a los técnicos para repararlo. Varias veces en una semana", contó Bordaberry a El País.
La esposa del líder colorado les decía a los técnicos de Antel que no vinieran más, que ellos descolgaban el teléfono porque había un hombre llamando continuamente. Pero los funcionarios tenían orden de cumplir con su misión: "Si hacen una denuncia (de fuera de servicio), nosotros tenemos que venir", explicaban.
La situación se tranquilizó por unos días, hasta que las llamadas comenzaron en el celular de Bordaberry en noviembre y diciembre.
Llamaba, ponía música, enviaba mensajes de texto con el nombre de Juan Pablo III o JFK. Algunos de estos mensajes eran en clave -"clave 078", "clave tío"-, otros con frases como "Ataque Bordaberry, ataque".
"Una locura", definió el líder colorado la situación que estaba viviendo, y decidió actuar. Le envió un mensaje a su acosador advirtiéndole que dejara de llamar, que no lo iba a atender y que si continuaba hostigando iba a presentar una denuncia policial.
"Llegó a hacerme 211 llamadas en un solo día. El celular a las tres de la tarde se me quedaba sin batería. Llamaba hasta en horas de la madrugada. Al final tenía que apagar el celular", recuerda ahora Bordaberry.
El hombre siguió en la misma y el líder colorado no tuvo otra que cumplir con su advertencia y denunciar lo que estaba pasando a la Policía.
El jueves 25 Bordaberry recibió la última llamada relacionada con este asunto. Era un oficial de la Policía para informarle que el hombre había sido detenido. Una rápida pericia dio que sufre problemas psiquiátricos. Además tenía varias denuncias en su contra por otros casos.
La Policía lo encontró en un hotel montevideano, y en su celular estaba la prueba de todas las llamadas y mensajes a Bordaberry. Cuando lo atraparon, estaba vestido con una camisa de médico y un estetoscopio colgado en el cuello. Ahora está en el Hospital Vilardebó.
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