ALEJANDRO NOGUEIRA
Mujica volvió a la carga con el tema del uso de reservas del BCU para atender urgencias: escuelas de tiempo completo y el ferrocarril, acotó. Fue cauto; los expertos subrayan esta cautela, pero no se niegan de plano. Habría cierto margen.
El mandatario puso nuevamente en el tapete el uso de esos recursos para atender problemas que estima prioritarios, pero subrayó que "estas decisiones no tienen nada de sencillo ni pueden estar sometidas a voluntarismo".
"No deberíamos correr riesgo de descapitalizar a nuestro Banco Central, porque las reservas en un país son parte del arte de prever esos factores (de incertidumbre) que suelen aparecer", apuntó en su audición en la radio M24.
El presidente parece librar una suerte de "lucha ideológica" en este sentido frente a la ortodoxia económica. Y algo ha logrado. Con recaudos, economistas de diversa extracción admiten algún margen para apelar a esos recursos si se preservan los roles fundamentales de la autoridad monetaria y se define el nivel adecuado de reservas líquidas que hay que mantener.
A poco de asumir Mujica planteó el tema apuntando a una costosa lista de obras: además de la renovación de la red vial quería aplicar esos dineros al puerto de aguas profundas en Rocha y al dragado del Río Uruguay. Hoy parece más inquieto de que sus ideas no se confundan con el debate argentino sobre el empleo de reservas para pagar la deuda.
Para Washington Ribeiro, asesor económico de Jorge Larrañaga (Alianza Nacional) el uso de las reservas esta destinado a los cometidos básicos del Banco Central que son "defender la moneda nacional" y con el excedente "hay que ser extremadamente cautos".
En opinión del economista blanco, las inversiones en infraestructura, deben desarrollarse apoyadas en la inversión privada y para la educación "los recursos genuinos deben provenir del Presupuesto Nacional". Consideró, no obstante que si se aplican reservas a proyectos productivos "hay que hilar muy fino" sobre el retorno de esos proyectos.
Jorge Caumont, en tanto, no descarta que se empleen reservas en algunos proyectos, pero pone severas condiciones, tantas, que la cuenta final puede no dar un resultado que complazca al gobierno. Estima que hay que decantar de las reservas brutas las obligaciones de corto, mediano y largo plazo del BCU y "netear" además la base monetaria y las emisiones de letras de regulación monetaria en tanto pasivos de la institución. Para "lo que quede" considera que debe crearse una comisión técnica (no política) ajena al BCU "que evalúe el nivel óptimo de las reservas" que deben conservarse. Luego, de lo que reste, deben evaluarse proyectos con viabilidad financiera y económica, con capacidad de repago, y con un fideicomiso de garantía para devolver esos recursos al BCU.
Para Gabriel Oddone la cuestión no es tanto cuánto usar de las reservas sino la finalidad de la aplicación de estos recursos. Estima que "hay reservas potencialmente usables porque son propiedad del gobierno".
"Es importante la definición de las prioridades políticas y, si se respeta el marco legal vigente en el uso de las reservas, y están adecuadamente cubiertas las obligaciones del BCU, no causa temor o problema utilizarlas para un proyecto de inversión si hay un estudio previo que permita evaluar desde el punto de vista económico, aun de largo plazo, que es una inversión más atractiva que tenerlas colocadas en forma líquida", estimó.
Por su parte, la economista Gabriela Mordeki también se alinea en que hay márgenes para emplear reservas si se preservan las funciones básicas del BCU de defensa de la moneda nacional y en su rol de prestamista de última instancia. "Hay que definir la cantidad optima de reservas, como señaló al semana pasada el presidente del BCU, Mario Bergara", indicó. "Hay decisiones políticas del gobierno, pero desde el punto de vista de la política monetaria hay que salvaguardar el objetivo primordial del BCU de ser la reserva del sistema", indicó.
Observó que hoy el margen esta dado por el alto nivel de reservas, el escaso retorno de las colocaciones internacionales y los elevados pagos que se realizan por las letras en pesos. "La cuestión es definir el nivel optimo de reservas líquidas", apuntó. (Producción: P. Besada, N. Ponce de león)
El gobierno tiene activos propios en el BCU y pude financiarse con títulos
De acuerdo con la última información divulgada por el Banco Central (BCU), al 22 de marzo, los activos de reserva totalizaban US$ 8.094 millones. Pero esa cifra no es de libre disponibilidad del gobierno. Sólo una porción de la misma podría se utilizada.
De este total de activos, US$ 1.621 millones son obligaciones en moneda extranjera del BCU con el Gobierno Central, el BPS, los gobiernos departamentales y las empresas públicas. De este monto, al menos la parte que corresponde al gobierno central (la información desagregada no está disponible en el BCU) podría ser utilizable. Luego, existen US$ 2.823 millones que son pasivos del BCU con bancos e instituciones de plaza, por lo que son intocables.
Finalmente, las reservas del BCU "puras" totalizan unos US$ 3.650 millones, pero el gobierno tiene un tope regulatorio para acudir a ese monto.
El tope esta definido en la nueva carta orgánica del BCU (Art. 46) que establece que el BCU sólo podrá financiar al Poder Ejecutivo a través de la compra de títulos o valores de deuda pública que emita el gobierno y cuyo monto en cada año no supere el 10% del presupuesto nacional -excluidos los gastos por intereses de la deuda pública- realizado en el ejercicio anterior. Una estimación gruesa de acuerdo al presupuesto 2009 permitiría al gobierno, si emite ese título, acceder a unos US$ 750 millones.
Tampoco podrá el BCU superar el tope de 10%, en la tenencia de estos títulos gubernamentales en cualquier momento. Hoy prácticamente no hay títulos del gobierno en manos del BCU.
La mirada política
Pablo Abdala (PN): "Demuestra que hay demasiada deuda"
El posible uso de re-servas estaría confesando que el país no puede endeudarse más. Creo que es un reconocimiento de que en el período anterior hubo un aumento sustantivo de la deuda pública, y que el margen para endeudarse se agotó. De todos modos, el instrumento en sí mismo creo que no es bueno o malo. Esperamos que el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, culmine la planificación macroeconómica, y allí se verá si es sustentable utilizar las reservas. En todo caso, antes que el uso de las reservas, otro mecanismo bastante más estimulante es el de las asociaciones público-privadas. Creo que esa es una vía más sana.
José Amorín (PC): "No usar las reservas para la educación"
En principio no soy partidario del uso de reservas para ninguna cosa. Pero mucho menos para utilizar en educación, donde los gastos serán permanentes, y las reservas se pueden usar una sola vez. Si se quieren hacer más escuelas de tiempo completo, no solo se deben construir, sino también poner más maestros, por ejemplo, y este es un gasto permanente. Creo que ese tema hay que discutirlo en el presupuesto, y nosotros trabajaremos para que haya más dinero para la educación en forma permanente. Si se usan las reservas, a los seis meses se acaban, lo cual es muy complicado, y seguimos con el problema".
Alfredo Asti (FA): "Pasarse del nivel óptimo tiene un costo"
El país debe definir, en base a su política fiscal, cual es el nivel óptimo de reservas de libre disponibilidad. Si estuviéramos por encima del nivel óptimo de reservas, sería conveniente usarlas, porque pasarse del óptimo tiene un costo. Hasta ahora las reservas le han servido al país para generar confianza y sirvieron para capear la crisis internacional del último año y medio. Por lo tanto, fue acertada la política en su momento de constituir cada vez más reservas.
La intervención que tendrá el Parlamento será cuando el Poder Ejecutivo le envíe la autorización para el tope de deuda total. Como en el endeudamiento neto juegan las reservas, allí tendremos oportunidad de opinar.
Así se sube la deuda neta, dijo Licandro
Para el economista de UNA, Gustavo Licandro, el planteo de Mujica supone un aumento del endeudamiento neto del país. "Si se usan reservas, sacándolas de los activos en que están, y se emplean en obras de infraestructura, es más o menos lo mismo que aumentar el endeudamiento del país", razonó. "La deuda bruta menos los activos de reservas es deuda neta. Si se usan reservas para financiar gasto público, hay menos reservas y aumenta la deuda neta", señaló.
Más allá de las diferencias que Licandro destacó con respeto a la situación argentina, a su juicio, "conceptualmente", el efecto es igual en ambos países: se aumenta la deuda neta del país porque se emplean las reservas. "Si se necesitan recursos genuinos para infraestructura hay que revisar la política de tasas en pesos", estimó. "Si se baja esa tasa, se pagarán menos intereses, subirá el tipo de cambio y se ahorra el dinero que hoy se esta pagando", indicó.
Protasi: reversión del actual enfoque
Para el economista Juan Carlos Protasi la propuesta de Mujica es "muy inteligente" pero señala que el uso de reservas del BCU requiere una "reversión" gradual del actual enfoque del equipo económico. "Es necesario dejar de intervenir en el mercado de cambios comprando dólares, cancelar las deudas en letras de regulación monetaria y vender dólares para que el tipo de cambio no se dispare", subrayó. Señaló que el BCU está afrontando "pérdidas muy grandes" pagando altos intereses por las emisiones en unidades indexadas.
Considera factible emplear "una pequeña fracción" de las reservas sin dejar de contar con un "colchón" de US$ 2.500-3.000 millones
Estima que el gobierno puede gastar unos US$ 200 millones en proyectos "socialmente rentables", lo que "es mejor" que gastar enormes cantidades de dinero en las intervenciones en el mercado de cambio.
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