RENZO ROSSELLO / E. BARRENECHE
Con marcas de golpes en el rostro, algo cansado pero calmo, el empresario Ignacio Rospide declaró ante el juez y luego regresó con su familia. La Policía no ha hecho detenciones aún, pero manejan pistas firmes. El juez indagará a la familia.
"Sobrevaloraron la capacidad económica de la familia y del país, acá no hay familia que pueda pagar dos millones de dólares por un secuestro", dijo ayer Fernando Matos, conocido dirigente rural y yerno de Ignacio Rospide.
El rescate no se pagó. Esto lo asegura tanto la familia del veterano corredor de Bolsa, como la propia Policía. Para los primeros, el secuestro de Rospide fue un error de cálculo de los delincuentes; para los investigadores, en cambio, hay muchos aspectos que no cierran mientras procuran la captura de la banda de delincuentes.
La búsqueda de los secuestradores continuaba ayer con allanamientos en Montevideo, San José y Colonia. Dos personas que habían sido detenidas en la noche del viernes recobraron su libertad.
Ignacio Rospide, en tanto, regresó con su familia, aunque ahora con la custodia de efectivos del Departamento de Operaciones Especiales (DOE).
EMBOSCADO. En la noche del jueves lo esperaban a Ignacio Rospide en el Club Armonía. Se trataba del encuentro semanal que suele reunir a empresarios, políticos, magistrados, personas de fuerte influencia que confraternizan cada semana en el club ubicado sobre la rambla frente a las canteras del Parque Rodó.
El estacionamiento del club es un sitio oscuro y a las 20.30 del jueves ya había anochecido. Rospide detuvo su camioneta 4 por 4 y cuando la estaba cerrando alguien lo llamó por su nombre. No le vio el rostro -de hecho, nunca llegó a ver la cara de sus secuestradores- precisamente porque estaba muy oscuro. Rospide dio un paso hacia su interlocutor y de pronto se vio reducido y empujado al interior de otro vehículo.
Esos primeros momentos fueron de extrema tensión. Los secuestradores golpearon a Rospide para vencer su resistencia e inmovilizarlo en el asiento trasero del coche, un vehículo gasolero de cuatro puertas y de color oscuro. Le vendaron los ojos y partieron a toda velocidad del lugar.
El viaje fue largo, durante el trayecto no le dijeron una sola palabra al rehén. Por fin llegaron a un sitio en el que bajaron al empresario del coche y lo llevaron al interior de una finca, a una habitación sin luz. Una cortina era todo lo que lo separaba de sus captores, que le hablaron a través de ella durante todo el tiempo que duró su cautiverio.
Durante las horas que pasó en poder de sus captores, Rospide fue correctamente tratado. Si por entonces le cabía alguna duda de que había sido víctima de un secuestro, cuando uno de los sujetos lo hizo hablar brevemente por teléfono para dar una prueba de vida, las dudas se diluyeron.
Durante la noche del jueves hubo al menos tres contactos telefónicos con la familia del empresario. Pedían 2 millones de dólares de rescate, pero el monto fue negociado en el curso de las sucesivas conversaciones. Fuentes del caso señalaron que en la noche del viernes incluso ya se había llegado a una cantidad bastante menor.
Pero para entonces el balance de riesgos y beneficios parecía haber cambiado drásticamente para los secuestradores.
Mientras los familiares de Rospide hablaban con los delincuentes, los investigadores del Departamento de Delitos Complejos habían logrado acopiar ya una buena cantidad de indicios que les permitieron ir estrechando cada vez más el cerco en torno a la banda.
"Tocamos fibras muy sensibles", dijo a El País uno de los investigadores. La presión comenzó a ser insostenible para los delincuentes.
Sobre la hora 20 del viernes la noticia del caso comenzó a difundirse en los canales de televisión. Para entonces los delincuentes ya tenían claro que el secuestro no se podía ocultar. A partir de ese momento cortaron las comunicaciones con los familiares de Rospide.
Aún no está claro qué llevó a los secuestradores a resolver la liberación de Rospide. Ya sobre la medianoche del viernes subieron nuevamente a Rospide en el mismo automóvil que habían utilizado para secuestrarlo. Maniatado y con los ojos vendados el empresario fue llevado hasta unas dos cuadras de su casa. "Bajate", le dijo uno de los sujetos por todo mensaje.
Caminando, algo cansado por toda la tensión que había vivido, Rospide llegó a su casa.
RASTREOS. Los investigadores de Delitos Complejos cuentan con firmes elementos para identificar a los secuestradores, señalaron fuentes del caso.
De hecho, entre el viernes y ayer con apoyo de las jefaturas de San José, Colonia y Montevideo, los hombres al mando del comisario Juan Ángel Rosas realizaron varios allanamientos. Uno de ellos fue en la ciudad de Juan Lacaze, donde durante la inspección policial no hallaron a las personas que buscaban. Sin embargo estas se presentaron ayer ante la unidad especializada en Montevideo.
Con apoyo de la Policía de San José, también se realizaron controles en las rutas 3 y 11 ayer durante buena parte de la jornada y en distintos tramos de estas carreteras.
También se volvieron a inspeccionar los alrededores de Delta del Tigre, ya que aquí se estima pudo haber estado el lugar de cautiverio.
Mientras estas actuaciones policiales tenían lugar desde las primeras horas, el juez penal Daniel Tapié recibió ayer información del caso y una primera declaración del propio empresario secuestrado.
"Estuve tomando declaración al señor Rospide para tener una idea de lo que ocurrió según sus dichos", señaló el propio magistrado al concluir la audiencia.
El juez Tapié señaló que, de acuerdo con la información que le brindó la Policía, no cree que el secuestro haya sido realizado por una banda organizada o delincuentes profesionales. Ello parecería desprenderse del proceder de los secuestradores y por la forma en que se apresuraron a concretar la liberación cuando se vieron perdidos y la presión policial había aumentado. De todos modos el juez Tapié señaló a El País que aún tiene mucho por instruir en el caso. El magistrado comenzará a citar a los familiares de Rospide para completar una primera etapa de su indagatoria, hasta tanto se produzcan las detenciones.
Estas, de momento, no se han logrado. Dos personas que fueron detenidas en la misma noche del viernes recobraron su libertad, sin indicios de que estuvieran involucradas.
La familia del empresario, por su parte, se mostró ayer complacida por la forma en que actuaron las autoridades. "Queremos agradecer la actitud que tuvieron el ministro Eduardo Bonomi, como el subsecretario Jorge Vázquez y el director de la Policía, Julio Guarteche, que nos recibieron y nos dieron apoyo", dijo Fernando Matos. (Producción: Pablo Mestre)
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.