RAÚL MERNIES
En Colón la policía detiene a cinco menores infractores por día. La banda que atormenta al liceo se identifica por tener el pelo pintado de amarillo. Los quiosqueros de la zona son testigos de que, la semana pasada, uno portaba un revólver.
El niño puso un envase de refresco en el mostrador del quiosco "Los Estudiantes", frente al liceo 62 y dijo: "Vale diez pesos, ¿no? Me da diez bubba loo". El quiosquero le despachó los chicles sin problema.
"Estos son los chicos del liceo. No tiene maldad. El problema es la `majuga` que se junta a la salida del turno de la mañana, esos son jodidos y una manga de irrespetuosos", dijo Mariano, el dueño del quiosco conocido por los alumnos como "la fotocopiadora". Allí concurren en busca de los repartidos de las distintas materias que dejan los profesores.
Mariano atiende el salón junto a su esposa, Susana, hace tres años, pero todavía no salen del asombro por lo sucedido esta semana.
"Yo lo vi clarito, tenía un revólver metido adentro del pantalón y con eso asustaba a los chicos. Hasta presionaba y les gritaba ordinarieces a las chicas mostrando el arma", relató Susana. "Y al otro día lo volví a ver. Andaban pasándose el revólver unos a otros", agregó.
Mariano aseguró que los conoce. Son ocho o diez chicos de Conciliación que usan cresta y el pelo pintado de amarillo; tienen entre 16 y 17 años.
"Son como monos, se trepan a lo que sea y se meten al liceo por cualquier lado".
Hasta hace unos días, "Los Estudiantes" tenía dos mesas con sillas y sombrillas en la vereda, pero tuvieron que sacarlas porque este grupo de "vándalos" se instalaba allí y no había manera de sacarlos.
"Si los quería echar me insultaban y me decían cualquier barbaridad. La última vez vinieron con billetes falsos de $100 y $200 tratando de comprar cigarros sueltos. Tienen una calidad para desaparecer... Se acerca la policía y parecen cucarachas", agregó el quiosquero.
La policía está al tanto de la situación, asegura que no tienen ninguna denuncia del liceo 62 y que la relación con la actual directora es muy buena.
Del mismo modo sostiene que su alumnado está altamente poblado de jóvenes pertenecientes al cinturón marginal del Norte de Montevideo, lo que provoca inseguridad
En general, los agentes que patrullan la zona entienden que no es más conflictiva que el resto de la ciudad, pero coinciden en que cada cosa que pasa en Colón toma estado público rápidamente.
Sobre la existencia o no de un arma, El País pudo saber que en las declaraciones de los testigos recogidas por la policía ninguno aseguró haberla visto. Incluso el joven asaltado aseguró que lo amenazaron con un arma, pero que nunca la vio, dijeron fuentes vinculadas a la investigación.
En la seccional 22 se informó que a diario son detenidos entre cinco y seis menores infractores por hurtos, venta de pasta base y otros delitos.
La comisaría realiza patrullajes por la zona del liceo y los aumentará en los horarios de entrada y salida.
También se pudo constatar que el juez de adolescentes de cuarto turno pidió ayer al Codicen un informe sobre las sanciones o medidas aplicadas sobre dos alumnos que se tomaron a golpes de puño en el curso de la mañana.
Un fenómeno instalado
El fenómeno de la violencia en los liceos se ha instalado en la vida uruguaya en los últimos cinco años, aunque ya en 2004 un caso sacudió a la opinión pública: un menor disparó un arma de fuego en el liceo 13 de Maroñas y dejó paralítica a una niña.
En agosto de 2007, un joven resultó herido de gravedad al recibir dos balazos en el liceo 38 de La Teja. En ese liceo ya había habido frecuentes incidentes de violencia en 2006.
En el Liceo 30 del Buceo, resultaron heridos dos estudiantes en una pelea callejera.
En 2009, se suspendieron las clases en el liceo 19 de La Unión por varios hechos de vilencia. En el liceo 40 se incautaron armas. La ola de robos en liceos se disparó
Desde Secundaria, durante mucho tiempo, se entendió que la solución no pasaba por "aumentar la presencia policial", aunque los reclamos y la sucesión de hechos violentos hicieron cambiar esa visión.
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.