Sebastián Da Silva
El título de la nota es una ocurrencia del Tato Viviano, actual edil del Partido Nacional en referencia a la salida de tono de la candidata frenteamplista para comandar la Intendencia Municipal de Montevideo.
Lejos del consabido discurso de participación, mucho más lejos aun de la lógica del "tornillo y la tuerca" explicitada por el presidente Mujica en referencia al gobierno y la oposición, y muchísimo más lejos de un verdadero espíritu de tolerancia democrática, Ana Olivera concibe a los futuros alcaldes creados por inspiración de su propia fuerza política como individuos que tienen que acatar el programa de gobierno de la Intendencia por encima de las propuestas y respuestas que estos candidatos ofrecen y plebiscitan a la ciudadanía.
El 9 de mayo se estrenará en Uruguay, un nuevo sistema, se van a crear cerca de 100 municipios (alcaldías) que en algunos casos sustituirán a las Juntas Locales y en otros serán nuevas formas de coparticipar el poder y el manejo de los recursos públicos.
Este mecanismo, que salvo en los corrillos de los aparatos partidarios, es inocuo e inexistente para la inmensa mayoría de la población, será posible si y solo si por un capricho de última hora del ex Presidente Vázquez. Nadie a ciencia cierta tiene idea del resultado de la implementación de esta denominada ley de descentralización, lo único seguro es que tendrá un soberano costo en las arcas municipales y que el proceso eleccionario es un lío de proporciones mayúsculas.
Nosotros en la teoría estamos de acuerdo, es bueno poder abrir espacios de poder en los pagos chicos: se puede lograr mejores servicios y más cercanía en ciudades que lo único que tienen en común es que están dentro de un límite geográfico marcado por la ley. No tienen las mismas necesidades Las Piedras con San Ramón, Fray Bentos con Young, o Punta del Este con Aiguá. El manejo cotidiano y las pequeñas soluciones pueden, si no se desmadra la cosa en nueva burocracia, tener una inmediatez beneficiosa.
También van a reflejar preferencias por personas, y en muchos casos por partidos, que tendrán la oportunidad de gobernar, con la carga de amenazas y oportunidades que eso significa. Lo que nadie, ni partidarios ni detractores de esta ley imaginó es que las nuevas figuras serían un apéndice de lujo del Intendente Municipal.
Como Montevideo tiene candidata comunista, la veta totalitaria y de partido único le brota por las venas. Lo que antes solo a Heber Pinto se le podía ocurrir, fue advertido por Daniel Martínez. El estalinismo del que hablaba está a flor de piel, en alguien a quien curiosamente se la quiere publicitar como de todos y que, en la primera de cambio, deja claro que Ana va a ser solo de los que piensan como ella.
En el Uruguay se verá quizás una virtuosa competencia, para ver quienes tienen las ciudades más limpias, más iluminadas y a cuales pueden llegar más inversiones.
Esto no se verá reflejado en Montevideo, porque la misma que instauró el patético sistema de los CCZ, no admite que capaz el funcionamiento de la democracia los mejore. Lamentablemente seremos nuevamente rehenes de una visión ANAcrónica.
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