Aunque su historia se remonta a los años `30, es la primera vez que el Circo Moscou llega a tierras uruguayas. Para su debut además eligió un lugar privilegiado: el faro de Punta Carretas, donde estará dando funciones desde esta misma noche.
Como una buena cantidad de compañías circenses brasileñas, el Moscou es un desprendimiento del circo de los Hermanos Palacios, formado por una familia originaria de Europa que también se extendió por Uruguay. "Somos la séptima generación", aclara Elis Rodrigues, relacionista de la empresa, en referencia a este grupo que tiene su centro operativo en Sao Paulo y que llega a Montevideo como primer punto de una gira que durará varios años y que en lo inmediato pasará por Salto y Paysandú antes de saltar hacia Argentina. La meta es llegar a recorrer hasta Perú y Venezuela.
Son 136 personas las que se ponen en movimiento. Llegaron a Montevideo en sus camiones-casas con apenas dos días de anticipación a la primera función: la renovación de los recursos técnicos les permite armar las estructuras con rapidez, siguiendo las pautas que cada lugar exige. En el caso particular del Faro de Punta Carretas, los conocidos vientos del Sur los obligarán a emplear más cables de acero de seguridad.
La vida de estos nómades contemporáneos es llamativa. Según Rodrigues "las personas de un circo viven el momento y no se piensa en el futuro". Ese presente permanente es notorio en la necesidad de superarse a nivel artístico para conseguir otros logros, como puede ser la selección para los festivales de Mónaco.
Lo que ofrecen es un espectáculo tradicional aunque, advierte Rodrigues, con la renovación lógica que los medios tecnológicos actuales permiten. A lo largo de hora y media suman equilibristas, acróbatas, humor, trapecistas, contorsionistas y un número de Globo de la Muerte.
Este último es precisamente uno de los actos que distinguen la propuesta del circo Moscou: fueron los primeros en hacer intervenir siete motociclistas en un espectáculo de esas características. En materia artística, se cuenta además con la participación de un grupo de payasos uruguayos que están integrados a la compañía desde hace tres años y medio.
No se puede pasar por alto el hecho de que no haya animales en el espectáculo. Hasta hace unos años el circo los incluía, pero el inicio de una fuerte polémica sobre cautiverio y maltrato animal llevó a tomar la resolución de excluirlos pese a que, como recuerda Elis Rodrigues, es muy difícil imaginar que alguien maltrate a un animal que llega a valer fuertes sumas en dólares. Un elefante, por ejemplo, cuesta en el entorno de los cien mil dólares. Pero ese es un tema que permanece abierto para buena parte de los grupos circenses y por ello los que están decididos a mantener números con animales continúan provocando manifestaciones críticas.
El circo estará funcionando todos los días. De lunes a viernes lo hará a las 21 horas, los sábados a las 16, 18 y 21 y los domingos a las 10, 16, 18 y 21.
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